El líder del PP, Pablo Casado, ha afirmado este sábado que si su partido llega al Gobierno de España activará las medidas que sean necesarias para que nunca más se pueda utilizar el sistema de gobernar a base de decreto, de pedir «una ronda para que la pague quien venga», y hasta entonces ha conminado a denunciar tal mecanismo.

En la convención de Bienestar Social de su organización política en Ferrol, que ha clausurado, ha apuntado que los reales decretos son una medida legislativa contemplada para cuestiones urgentes y de extraordinaria necesidad y ha añadido que cuando se convocan elecciones éstos suponen simplemente una fórmula reservada para cuestiones que son «esenciales».

«Y mucho más cuando el Gobierno está en funciones», ha añadido, y ha cargado tras este alegato contra el socialista Pedro Sánchez por, a su juicio, «instrumentalizar una vez más las instituciones» para con tal proceder «prometer cosas que no va a poder poner en práctica, es decir, pedir la ronda para que la pague quien venga, que no van a ser ellos», ha remarcado.

Y, ha continuado, al final viene «lo más peligroso», que a su entender es «normalizar o legitimar que las campañas electorales de los partidos se puedan hacer a costa del dinero de los contribuyentes».

Casado ha avanzado que con él como presidente esto no ocurriría y tampoco la manipulación que, a su juicio, hace el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, al que ha acusado nuevamente de instrumentalizar el CIS («que ya no se cree nadie»), TVE, y de, igualmente, usar de forma partidista el Parlamento, el atril del Consejo de Ministros, la Diputación Permanente y, en suma, «todo».

Después de esta enumeración, ha pedido hacer pedagogía «porque no todo vale» y ha denunciado que en la televisión pública se manipulan sus declaraciones, según su versión a veces cortándolo interesadamente y otras en una suerte de tergiversación.

Todo ello lo ha atribuido a Pedro Sánchez y a su campaña para ganar unas elecciones generales en las que «no lo tiene nada fácil» ante una sociedad que busca que los políticos no creen problemas.

Una ciudadanía, ha proseguido Casado, que espera a alguien que gobierne para todos, «fijándose en aquello que más nos une», y por ello se ha comprometido a ser el gobernante para la globalidad, para los que votan al PP y los que no, e incluso para «aquellos que nos insultan».

«Lo mejor está por venir, salgamos a ganar», ha reivindicado, y ha garantizado que no van a defraudar y que toca «recuperar» el futuro de España, «que una vez más los mismos han puesto en riesgo».

Y, por hablar de riesgo, ha mencionado las pensiones para señalar que su partido defenderá como ha hecho siempre a los pensionistas, actuales y «futuros», porque «nunca hemos puesto en riesgo» este sistema, y ha avanzado en tal sentido que tras el 28 de abril garantizarán el «blindaje fiscal del ahorro».

Ha querido lanzar este anuncio en Galicia, el cual ha concretado y que consistiría, por ejemplo, en que si un ciudadano decide comprarse una vivienda habitual o tener un plan de ahorro o de pensiones, pues a la hora de «acceder a ese ahorro» no va a tener un gravamen.

Ha apelado al hilo de esta cuestión a las propuestas de futuro, como esta; así como a la claridad y al balance de la gestión hecha y ha advertido a aquellos que intentan «poner la lupa» sobre su partido de que pierden el tiempo puesto que no hay «matices», de modo que «pinchan en hueso» dado que el PP «es el único que dice lo mismo en Vigo y en Tarifa, en Cáceres y Alicante».

Es, ha proseguido, un grupo cohesionado, con «proyecto nacional» y que siempre antepone los intereses de los españoles, como hace el PP de Galicia al que ha confesado admirar porque con su titular, Alberto Núñez Feijóo, presente en este acto, demuestra el modo en el que se debe «gobernar España».

Ha aprovechado Casado el elogio para, al igual que en su visita a la capital balear, defender, como se hace en Galicia, que las lenguas cooficiales, que son una «riqueza», sean tenidas en cuenta como mérito y no como requisito imprescindible para trabajar en las administraciones autonómicas, con especial atención a la sanidad pública.

El presidente del PP y de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha señalado en su discurso, sin desmerecer, que nada significa para un país como España el tener un presidente que presuma de ser el más «guapo», o que parezca que es al que mejor le quedan los trajes y las gafas Ray-Ban, pero sí en cambio que resulte confiable, hasta el punto de decirle sin temor la clave de la tarjeta de crédito de uno.

El máximo mandatario autonómico ha hecho hincapié en el hecho de que Pablo Casado esté permanentemente en Galicia, mientras que el socialista Pedro Sánchez, desde que llegase a la presidencia, no haya acudido a la Comunidad ni una vez.

Ha recordado Núñez Feijóo que la confianza se da y se quita y ha invitado al ejercicio de diferenciar entre el voto útil y aquel que ha dado en denominar «por votar» y, por ende, a la tarea de distinguir entre una «nueva etapa» u otra situación de «socialistas, populistas e independentistas» en el Gobierno.

Ha aprovechado tal cuestión para incidir en que un gobernante no debe actuar como un «comercial», libro incluido, y sí ser alguien al que cualquiera le dejaría el número secreto del documento que guarece su dinero, porque gobernar es gestionar los impuestos de todos, ha precisado.

Y, como colofón, ha garantizado Núñez Feijóo que el 28 de abril España tendrá un «presidente de verdad».