El inspector del Banco de España que advirtió sobre la inviabilidad del grupo BFA-Bankia antes de su salida a Bolsa, José Antonio Casaus Lara, ha reconocido que en su informe con datos a 31 de marzo de 2011 se añadió un párrafo a posteriori que aseguraba que la entidad contaba con provisiones suficientes para los próximos dos años en contra de lo que realmente pensaba y que lo hizo «por falta de coraje».

Así lo ha señalado durante su declaración como testigo en el juicio por la salida a Bolsa de la entidad en julio de 2011 que se celebra en la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares (Madrid), donde ha reconocido que incluir ese párrafo fue «el gran error» de su equipo, ya que en realidad opinaba que la entidad necesitaba unas provisiones adicionales de alrededor de 8.000 millones de euros, y que ya sabía que el grupo no era viable desde abril de 2011.

Tras realizar su informe de seguimiento con fecha 31 de marzo de 2011, el jefe de departamento del Banco de España, Pedro González, pidió a Casaus y a su equipo que especificara si los saneamientos registrados en la integración de las cajas eran suficientes, así como un desglose de los 9.207 millones de ajustes de integración.

La opinión de Casaus era que faltaban 8.000 millones de saneamientos, y así se lo trasladó a su jefe de equipo, Pedro Comín. «Le dijimos, Pedro, no lo vemos, porque vamos a poner que faltan saneamientos», ha relatado, a lo que su superior le respondió «poned una cosa que no comprometa mucho» y propuso indicar que, con los fuertes saneamientos registrados en los últimos años, las provisiones para los próximos dos años eran suficientes.

La responsable de riesgo de crédito estaba ausente en ese periodo y su sustituta estaba «muy incómoda» con añadir ese nuevo párrafo, por lo que propuso una redacción alternativa por correo. «Al final el jefe dijo, oye mira, no hay más intentos, o lo metéis o no lo metéis, y ahí llegó nuestro error de falta de coraje y lo metimos contra lo que pensábamos», ha reconocido Casaus.

En realidad, el inspector pensaba que Bancaja y Caja Madrid tenían unos saneamientos no reconocidos de 16.000 millones de euros, mientras que el grupo BFA-Bankia se constituyó con unas provisiones de 9.207 millones, de los que además 1.400 millones no debían incluirse porque correspondían a prejubilaciones, con lo que a efectos netos tenía 7.800 millones.

Esto significa que Casaus creía que la entidad tenía un déficit de saneamientos de 8.000 millones de euros, pero aún así añadió en su informe de 31 de marzo de 2011 que Bankia tenía provisiones suficientes.

«Es un error de coraje que contradice lo de los 16.000 millones, porque pensábamos que no estaba bien cubierto», ha admitido en preguntas a la fiscal Anticorrupción Carmen Launa, quien ha reiterado en varias ocasiones que incluir dicho párrafo fue su «gran error».

En cuanto a los motivos por los que lo hizo, Casaus ha explicado que las entidades habían hecho una primera ronda de refinanciación con los promotores y habían empezado la segunda. «Si han blindado ya otra ronda de tres años, esto no va a aflorar salvo que el Banco de España o quien sea haga que aflore», ha comenzado a explicar antes de que la presidenta del tribunal haya interrumpido su declaración para realizar un receso.

PÉRDIDA ESPERADA DE 16.000 MILLONES

Casaus ha reconocido que su equipo calculaba que las pérdidas esperadas de las cajas que dieron lugar a BFA-Bankia eran muy superiores a lo que se había provisionado, en un contexto de crisis en España en el que el precio del suelo había caído en torno a un 40% y el de la vivienda casi un 30%.

«Cualesquiera de las siete cajas, si hubieran tenido que hacer todos los saneamientos que pensábamos que les faltaban, hubieran estado en pérdidas», ha sostenido el inspector, quien ha insistido en que no se podía exigir esas dotaciones porque su análisis consistía en un ejercicio generalizado y no individualizado. «Está bien desde un punto de vista analítico y te da una idea, pero no se lo puedes exigir», ha explicado.

En este sentido, el avance del tiempo «dio lugar a incrementar la sensación de pérdida esperada», teniendo en cuenta el perfil de riesgo de Caja Madrid y Bancaja y que la primera había reconocido como dudosos un 80% de su cartera crediticia, frente a menos de un 20% en Bancaja.

«No era una barbaridad pensar que podía haber 16.000 millones de saneamientos no reconocidos en Caja Madrid y Bancaja, ahora bien, eso es para ver que tenemos un problema, pero a nivel de reconocer y exigir no vale», ha indicado.

El plan de integración elaborado por Afi y Deloitte apuntaba a que debían provisionarse unos 7.000 millones de euros y el informe posterior de PwC decía que 11.500 millones, por lo que Casaus opinaba que ambos informes «se quedaban cortos», puesto que en su opinión esta cifra ascendía a unos 16.000 millones, debido al inicio de la crisis financiera en España que motivó que el precio del suelo cayera en torno a un 40% y el de la vivienda casi un 30%.

CONTRA LOS AJUSTES LABORALES DE CAJA MADRID

Durante su interrogatorio, el inspector de Banco de España también ha criticado las condiciones del ajuste laboral de Caja Madrid a finales del ejercicio 2010. «No eran compatibles con una entidad que había recibido ayudas públicas», ha apuntado.

De hecho, a este procedimiento se acogió el 99% de los empleados. «Yo, a quien no entiendo, es a ese 1% que no se acogió», ha resaltado.