Durante décadas, el territorio controlado por la guerrilla wa en el norte de Birmania (Myanmar) ha sido un secreto celosamente guardado por sus líderes. Este «estado» prácticamente independiente ha abierto sus puertas y mostrado una sorprendente prosperidad gracias a las drogas y el juego.

A lo largo de sus treinta años de existencia, el Ejército Unido del Estado Wa (UWSA, siglas en inglés) ha logrado construir la más poderosa de las guerrillas del país asiático y controlar un territorio junto a la frontera con China del tamaño de Bélgica y dotado de infraestructuras que son la envidia de muchas zonas de Birmania.

Adentrarse en las montañas del llamado informalmente «estado Wa» significa pasar de una deteriorada carretera de cemento llena de baches, como la gran parte de la red vial birmana, a una lisa autopista de alquitrán perfectamente cuidada y con ocho carriles rodeada de plantaciones de caucho.

Es un secreto a voces que su riqueza tiene como origen la producción de heroína en los años noventa, cuando Birmania era aún el mayor productor de esta sustancia del mundo, y posteriormente de metanfetaminas, lo que hace que el UWSA sea considerado uno de los «narcoejércitos» más poderosos del mundo.

Sin embargo, en los últimos años, especialmente desde que Birmania inició en 2011 una transición democrática tras cinco décadas de régimen militar, el UWSA ha tratado de mejorar su imagen, proclama que está combatiendo la producción de drogas y ha estado orientando su economía hacia cultivos legales con la ayuda de inversores chinos.

Tras pasar por una entrada en la que todos los vehículos han de ser lavados, estos acceden a Pangshang, la capital del estado Wa, una ciudad de unos 350.000 habitantes junto a la frontera con China que, por su aspecto, podría estar al otro lado de la demarcación internacional.

Pangshang muestra calles mejor asfaltadas y una infraestructura más avanzada que la mayoría de poblaciones del país, lo que impresionó a muchos de quienes visitaron la ciudad durante las celebraciones del 30º aniversario del UWSA el pasado 17 de abril en su territorio dentro del estado Shan.

«Vine hace seis años y ha cambiado mucho, es la mejor ciudad en todo el estado Shan. Me da pena que mi familia se pierda esto, deberían verlo», declaró a Efe Tien Rien, un joven de 27 años que acudió a las celebraciones, a las que fueron invitados por primera vez diplomáticos y periodistas.

Unos 40.000 soldados desfilaron junto con artillería pesada e incluso drones militares, un equipamiento con el que sólo pueden soñar otras guerrillas en el país.

Los líderes wa se afanaron en ofrecer la mejor imagen posible de su capital y para ello cerraron muchos burdeles, casinos y mercados dónde están a la venta especies animales protegidas, atracciones que los chinos adinerados al otro lado de la frontera no pueden disfrutar libremente en su país.

Además, residentes de Pangshang que pidieron mantenerse en el anonimato, dijeron a Efe que la policía expulsó a los numerosos drogadictos que normalmente vagan por las calles de la ciudad, llenas de policías durante las celebraciones.

Sin embargo, centenares de personas, incluidos soldados del UWSA, entraban y salían del gran casino en el centro de Pangshang que continuó abriendo sus puertas, frente a las cuales había aparcados decenas de coches de lujo, mientras muchos habitantes de la ciudad jugaban a los dados o al ping-pong en sus calles.

La moneda más corriente en Pangshang es el yuan chino, en lugar del kyat birmano, en tiendas y hoteles los carteles suelen estar escritos en tres idiomas (chino, birmano y wa) y la mayoría de sus habitantes usan la red de telefonía móvil china.

En Pangshang sólo hay un instituto de educación secundaria del Estado birmano con 300 alumnos, ya que la mayoría de los adolescentes estudian en centros educativos abiertos por el gobierno local del Partido Unido del Estado Wa (UWSP, el brazo político del UWSA), en los que se estudia en lenguas wa y china.

Todo ello refleja la proximidad de China, pero también el hecho de que el Gobierno chino ha apoyado al UWSA durante años, según los expertos, para contar con un aliado firme dentro de Birmania.

Pese a la fuerte influencia china, los wa mantienen muchas de sus tradiciones, algunas heredadas de su pasado animista, como por ejemplo los sacrificios religiosos de búfalos, animales sagrados que simbolizan el estado Wa y cuyos cuernos decoran todos los edificios oficiales.

Los wa son indígenas de las montañas del norte de Birmania que en el pasado estaban considerados uno de los pueblos más atrasados del país, eran temidos como cazadores de cabezas y mantuvieron su independencia a lo largo de la historia, incluso durante el periodo colonial británico.

El UWSA surgió en 1989 de las cenizas de la guerrilla del Partido Comunista de Birmania (CPB), que había controlado durante décadas su propio territorio en el norte del país, cuando los soldados de la etnia wa y otras minorías se rebelaron contra sus líderes de etnia bamar, les obligaron a huir a China y se apropiaron de las armas que hasta entonces habían pertenecido al CPB.

El UWSA firmó pronto un alto el fuego con la junta militar birmana y desde entonces ha logrado expandir un territorio que contiene casi un millón de habitantes y que la Constitución birmana de 2008 reconoce como una «división de administración autónoma» en el estado Shan.

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