El pleno municipal de Barcelona ha aprobado este viernes conectar el tranvía por la avenida Diagonal, aunque sin una fecha concreta de inicio de obras y trasladando la negociación del calendario y presupuesto al ámbito de la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM). Todos los grupos municipales, excepto PDeCAT, PP y Ciudadanos, han votado favorablemente unión de las líneas del TramBaix y el TramBesòs, un proyecto que se arrastra desde hace unos diez años y que ya le habían tumbado en una ocasión al gobierno de Ada Colau. 

El acuerdo aprobado por el plenario, fruto de un pacto de última hora con ERC para que se sumara al carro, indica que se trasladarán a la ATM y a la Generalitat que los estudios técnicos realizados que avalan la conexión de la red de tranvía por la Diagonal y en superficie. Se ha retirado sin embargo del texto final la fecha concreta para el inicio de los trabajos -prevista inicialmente para 2020- para conseguir el voto favorable de los republicanos. 

El expediente aprobado señala que se deberá establecer un calendario «para la implementación del modelo de gestión pública de la red tranviaria para que TMB sea la responsable de la gestión y explotación del servicio», y que el ayuntamiento deberá hacer un estudio económico del impacto que producirá en esa empresa la supresión o modificación de las líneas de autobús que pasan por la Diagonal.

La inversión pública que se destine a esta obra «no revertirá en beneficios privados», prosigue el documento votado este viernes, y habrá «mayor presencia de la administración pública en la operación del servicio y, si es necesario, se analizará un rescate o reducción del tiempo de la explotación actual», unos encargos que la ATM «iniciará de forma inmediata», se indica en el acuerdo escrito.

Si hasta a ahora ERC se oponía a validar al infraestructura era, según la formación, porque la inversión pública que haría el Ayuntamiento para las obras acabaría revirtiendo en la empresa concesionaria, Tram, que tiene contrato hasta 2032. Descartada la opción de rescatar la concesión (que podría llegar a costar 400 millones, según los estudios del consistorio), la solución encontrada por los partidos ha sido condicionar el futuro del tranvía a que la ATM, responsable de su gestión, renegocie el convenio con la empresa para que haya en ella una mayor participación pública y para que los beneficios económicos del nuevo tramo recaigan en el erario municipal. 

De esta forma, el futuro de la conexión del tranvía no está garantizado del todo, dependerá del convenio al que llegue la ATM con la empresa, que al menos ERC ha recordado que querrá valorar antes de seguir hacia adelante. Pero las condiciones fijadas por los republicanos no han impedido que el Gobierno municipal celebrara la votación favorable de este viernes como el ‘sí’ a una de las promesas electorales que hasta ahora más se les había resistido.