Edu Galán y Darío Adanti son la cara visible de Mongolia, una revista satírica “sin mensaje alguno”, como ellos mismos aseguran. Se caracterizan por ser el azote de la  Iglesia. También cargan a derecha e izquierda. El torero Ortega Cano les denunció en marzo de 2018 y les pidió una indemnización de 40.000 euros al considerar que el cartel en el que salía su imagen en un cuerpo de extraterrestre dañaba su derecho al honor. A pesar de lo ocurrido, Cano volvía a estar en la portada de Mongolia del mes de abril, bajo el titular “Ortega embraga”.

Este sábado realizan su show Mongolia sobre hielo en Barcelona, un espectáculo sin hielo en el que Galán y Adanti hacen aflorar las contradicciones de la sociedad, a través de dos empresarios de izquierdas y dos trabajadores de derechas.

¿Alguien que no os conoce de nada, qué se puede encontrar en vuestro show Mongolia sobre hielo?

Cuando se ve en el horizonte un gobierno de izquierdas a las revistas satíricas les va mal, les va muchísimo mejor con un gobierno de derechas. Para reflotar la vida de la revista pensamos en montar un circo sobre hielo, en el que están los empresarios de izquierdas de Mongolia, que son los que salen a la pista, una pista absolutamente desaparecida, porque tampoco hay dinero para montar un circo de hielo en condiciones, y también salen dos trabajadores de derechas, muy probablemente futuros votantes de Vox, que son los que trabajan para los empresarios de izquierdas, como falsos autónomos.

El objetivo es jugar con relaciones y arquetipos simples para plantear contradicciones. La izquierda, cuando habla del pueblo, jamás tiene en cuenta que dentro del pueblo hay trabajadores de derechas. Y también está la derecha, que considera que no existen los empresarios de izquierdas o la gente que cree en la idea de pagar impuestos. Además, dentro del show, mientras los trabajadores hacen su trabajo, los empresarios, que somos nosotros [Edu Galán y Darío Adanti], hacemos sketches que van desde los nacionalismos a las creencias New Age, sobre la droga que te tomas para votar o los límites de la libertad de expresión. Al final queda como una especie de programa de variedades en el que pasamos lista a todo.

¿Se puede hacer humor sobre cualquier tema?

¿Se puede hacer humor del drama del Mediterráneo? Pues sí, evidentemente. El humor, de arranque, no tiene ideología, sino que es sorpresa. Hay chistes negrísimos que a mí me hacen gracia simplemente por el mecanismos de sorpresa. En el humor hay un espacio para jugar que no tenemos en la realidad. El humor no debería tener límites porque es de los pocos espacios en los que nos podemos sentir libres. Y es que debe ser así. Por la calle lo mejor es que no nos sintamos libres del todo, porque el ser humano es muy cafre.

¿El humor es un refugio?

Sí, de catarsis. Esto no implica que lo que uno entiende por catarsis sea lo mismo que para otro. Por eso hay diferentes tipos de humor. Eso del buen humor, el humor de arriba hacia abajo… es muy absolutamente relativo. Hay que tener mucho cuidado y ver caso por caso para establecer moralidades dentro el humor.

¿Tú por qué apuestas?

Ante la duda en el humor estoy a favor del reo. Nadie te obliga a ver a un humorista.

¿La extrema derecha tiene sentido del humor?

Yo sí creo que tienen sentido del humor, pero con unos temas muy determinados, en un determinado tono. Son seres humanos y eso es muy grave, se ríen igual que todos, pero lo que hay que plantearse es por qué se ríen, de qué se ríen, para qué se ríen… En general suelen ser bastante siniestros, porque se ríen por algunos motivos bastante jodidos, para señalar la inferioridad del otro. Pero eso no significa que no tengan sentido del humor. La extrema derecha no está en contra del humor, está en contra de la libertad de expresión, que es mucho peor.

¿Entonces, una persona de izquierdas es más libre para reírse de cualquier tema que una persona de derechas?

Yo diría que más que en términos de izquierdas y derechas sería en términos de autoritarios y liberales. En la derecha hay bastante más autoritarismo, como se está viendo, porque además les da votos, que en la izquierda.

¿Cuando se intenta censurar un espectáculo de humor, pierde la democracia?

La libertad de expresión va absolutamente pegada a la democracia. Incluso con cosas que no nos gustan. El autobús de Hazte Oír es libertad de expresión, es absolutamente aberrante, pero tienen derecho a decir lo que dicen. Es muy contradictorio, pero la democracia puede incluso albergar a antidemócratas.

Cuando un espectáculo como el nuestro no se puede celebrar por amenazas de unos cuatreros, sí, pierde la democracia. Unos neonazis no pueden programar lo que se ve en una ciudad. La satisfacción que da achantar a unos neonazis, como los de España 2000, es maravillosa. Pero hicimos el show el sábado y el domingo y justo ese día, el 2 de diciembre, Vox sacó 12 escaños en las elecciones andaluzas. Por eso las alegrías nunca pueden ser largas.

¿Habéis sentido miedo ante las amenazas de la extrema derecha?

Nosotros no, porque somos unos inconscientes. Al facha hay que hablarle en facha, me molestan mucho, son gente que me da asco profundo. Cuando veo un facha reacciono de una forma un poco violenta. En València nosotros sabíamos que no íbamos a actuar si no se aseguraba la seguridad del público y la nuestra, por eso íbamos bastante tranquilos, pero entiendo que para el público es algo nuevo. De hecho, la primera función fue rarísima, porque tuvieron que bloquear los palcos del teatro por si nos tiraban cosas. La gente estaba extrañamente nerviosa y fue una pena que la gente lo tuviera que pasar mal la gente. Pero yo salí y lo primero que dije fue: aquí no huele a facha, no huele a hijo de puta. Y la gente se rió y se tranquilizó.

¿Brindar por la aplicación del artículo del 155 en un AVE y publicarlo en Twitter es humor?

Nosotros volvíamos de Almería de actuar. Fuimos a comer y nos subimos en el tren. Íbamos contando en Twitter que el tren a Almería era una mierda. Y el tren, a medio trayecto, estalló, nos quedamos tirados en medio de la nada, solos con una botella de whisky. Y en ese momento aplican el 155. Dijimos: Ya no puede haber nada peor. Y no sé quien, porque tenemos muchos enemigos, sacó esa foto de contexto. Twitter ayuda muchísimo a descontextualizar. Nosotros no hicimos un brindis, era el último trago antes de que se hundiera el Titanic, como se ha demostrado. La situación no ha ido a mejor, ni siquiera con la desaparición de nuestro querido Mariano [Rajoy], sino que ha ido a mucho peor.

Llegó un momento que me cansé de explicarlo. Cada cinco minutos me llegaba una captura que decía: celebrando el 155. Pero llega un momento que con 450.000 seguidores y con gente lanzándotelo uno y otra vez no das para más, así que quien ponga que celebramos el 155 lo bloqueo y adiós, porque eso ya está explicado.

¿Que se celebre el show en Barcelona el 23 de febrero, cuando se cumplen 38 años del intento de golpe de Estado del teniente coronel Antonio Tejero, es casualidad?

Pura casualidad. Nos ofrecieron el 22 de febrero, pero los viernes, si podemos, evitamos actuar fuera de Madrid, porque como estamos con Antonio García Ferreras en Al Rojo Vivo (La Sexta) no queremos terminar a las 14h, coger un tren y actuar a las 20h. Entonces dijimos: el 23.

Estoy buscando gente de Barcelona, porque no la puedo llevar en el tren, que me pueda ceder durante la función una pistola. Os prometo que no la voy a disparar contra nadie, sino que la dispararé al techo. Bueno sí, la dispararé contra cualquiera que me saque lo de la foto del 155.

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