La Guardia Civil apunta ahora al president de la Generalitat, Quim Torra, por el 1-O. En un nuevo informe aportado a la causa abierta en el juzgado de instrucción 13 de Barcelona, el Instituto Armado usa una conferencia que Torra dio en 2016, cuando no era ni president de la Generalitat ni ocupaba cargo público alguno, para vincularlo con la hoja de ruta unilateral hacia la independencia de Catalunya.

En concreto, se trata de una conferencia Torra dio en Valls (Tarragona), a la que Guardia Civil ha accedido porque está colgada en Youtube, para presentar su libro «Els últims 100 metres» (Los últimos cien metros), escrito por cuando aún no era president. La Guardia Civil ha dado con el libro de Torra porque entre la documentación incautada el 20-S al exjuez Santiago Vidal, el hombre cuyas conferencias dieron inicio al caso, figuraba una imagen publicitaria del acto de presentación de la obra.

Torra dio la conferencia el 29 de abril de 2016, esto es, un año y medio antes del referéndum del 1-O, cuando el plan oficial de JxSí todavía era una independencia en 18 meses sin consulta de por medio. No fue hasta junio de 2016, con el portazo de la CUP a los presupuestos, cuando Puigdemont accedió a la demanda de los anticapitalistas para organizar un referéndum tras superar una cuestión de confianza.

Una vez visionada la hora de conferencia, los agentes de la Guardia Civil destacan que Torra habló especialmente del proceso independentista y  la creación «a escondidas» y «por debajo de la mesa» de estructuras de Estado para una hipotética Catalunya independiente, así como de la generación de una «tormenta política perfecta» que desembocara en la independencia. 

«Torra abogaba como elemento para lograr el éxito de la las aspiraciones independentistas la masiva movilización ciudadana, con la que junto a otras medidas realizadas se conseguiría una situación de ‘tormenta política perfecta’ favorable a los intereses de la independencia», analizan los agentes.

En la conferencia, Torra pedía optimismo a la audiencia : «En todas las conselleries se ha hecho un chequeo de las cosas que se tienen que hacer y de las leyes que se deben cambiar. ¿Que esto no es vistoso? Esto no es vistoso. ¿Que se está haciendo por debajo de la mesa? Se está haciendo por debajo de la mesa. ¿Que esto tenemos que decir que interpretamos que está dentro del Estatut? Lo tenemos que decir así porque todavía estamos bajo legislación española».

Torra también remarcaba en la presentación de su libro que el proceso a la independencia era «pacífico y democrático» y que a escala internacional se exigiría que los independentistas superasen el 50% de los votos. «Tenemos que presentar el 50%, porque, si no, no tendremos el reconocimiento internacional, y esto sería fatal. Si provocamos la tormenta política perfecta en estos 15 meses que quedan -de los 18 inicialmente previstos de legislatura- y pasa todo esto… a dos millones de personas no nos meterán en la cárcel», aseveró.

Según sostuvo entonces Torra, si se creaba un «escenario gandhiano», con una movilización permanente de dos millones de personas a favor de la independencia, los «amigos de Podemos» no se lo podrían mirar desde su casa y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, también se movilizaría.

«Si somos inconstitucionales, ¿cómo lo logramos? Con la gente. Es vital, una pieza clave, la movilización ciudadana. Lo ha sido siempre, pero en este momento todavía lo será más, con una desobediencia cívica y pacífica. Primero protestas, después no cooperas y finalmente, si es necesario, en tercer lugar sustituyes», indicó.

Torra también pidió que el independentismo no diera «ningún paso atrás» y abogó por «forzar» un referéndum unilateral, ya que estaba convencido de que «España no lo concedería nunca», a no ser que se lo exigieran las cancillerías europeas una vez Catalunya se erigiese en una «cuestión ineludible» a escala internacional.

«Si un país dice que se declara soberano y que a partir de entonces no atenderá a los requerimientos del Tribunal Constitucional, es evidente que esta declaración, que es inconstitucional, marca toda la legislatura que tenemos por delante y es un punto de no retorno», sostuvo Torra, en referencia a la resolución soberanista aprobada en el Parlament el 9 de noviembre de 2015 con la que Artur Mas intentó sin éxito que la CUP lo invistiera president. 

Con este nuevo informe, la Guardia Civil intenta vincular por segunda vez a un actual miembro del Govern con el 1-O. Primero lo intentó, sin éxito, con el vicepresident Pere Aragonès, por sus viajes la pasada legislatura cuando formaba parte del equipo de Junqueras. Cualquier decisión para imputar a Torra no la podrá tomar la recién nombrada jueza titular del juzgado de instrucción 13 de Barcelona, Alejandra Gil, sino que dependerá del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya por la condición de aforado del president. 

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