Los 73 barrios de Barcelona son hoy menos desiguales que durante la crisis si se compara la economía de sus hogares. La brecha entre Pedralbes y Ciutat Meridiana –el más rico y el más pobre de la ciudad, respectivamente– se está cerrando desde hace dos años. Si el primero multiplicaba por 7,3 la renta del segundo en 2015, cuando el equipo de Ada Colau entró al gobierno municipal, ahora la diferencia se ha rebajado a 6,4. 

El teniente de alcaldía Gerardo Pisarello ha aprovechado los datos para sacar pecho de su actividad al frente del Ayuntamiento, como por ejemplo el aumento de la inversión social, aunque desde el propio consistorio reconocen que lo que más ha influido en la reducción de las desigualdades ha sido el incremento de los salarios y la caída del paro, que ha sido más pronunciada en los barrios más desfavorecidos. “La recuperación de la economía ha tardado en tener impacto en los barrios, pero finalmente se ha notado”, declaraba el Ramón Canal, director del Gabinete Técnico de Programación de la Oficina Municipal de Datos.

Los mayoría de los barrios que andaban a la cola en renta por habitante han mejorado en estos últimos años, según se desprende de los datos presentados por el consistorio. De los diez con menos ingresos de media, ocho han subido en porcentaje desde 2015. Es el caso de Ciutat Meridiana, Turó de la Peira, Roquetes, Prosperitat, Trinitat Nova, Trinitat Vella y Vallbona. El único que ha visto caer su renta es Torre Baró, mientras que Turó de la Peira se mantiene. En cualquier caso, todos ellos están en 50 puntos o menos respecto al índice de la ciudad, cuya media es de 100 puntos. Es decir, que estos diez barrios más depauperados siguen teniendo a día de hoy la mitad de renta que la media.

La comparación entre los diez distritos de la ciudad también permite observar una evolución parecida. Sarrià-Sant Gervasi, con una renta per cápita de 40.000 euros, multiplica por tres la de Nou Barris, con 12.045. Esta última ha subido 1,2 puntos desde 2015, mientras que otros barrios también desfavorecidos han experimentado un crecimiento similar. Es el caso de Sant Andreu (1,8) o Sant Martí (1,6). Con todo, y poniendo la mejora en perspectiva, estos distritos siguen teniendo una renta 10 puntos por debajo de la que llegaron a alcanzar en 2007, antes de la crisis. 

Si se ha encendido una alarma con este informe del Ayuntamiento ha sido en Ciutat Vella, el distrito con mayor presión turística, que ha visto como su renta, de 18.458 euros anuales por habitante, disminuía en 1 punto respecto a 2015. 

Crece la clase media

«Hay muchísimo trabajo por hacer», ha reconocido Pisarello, aunque ha celebrado que cuando llegaron al Gobierno, las desigualdades estaban creciendo, mientras que ahora «la tijera se está cerrando». Además del empleo y los salarios, el teniente de alcalde ha querido dejar constancia del impacto que ha tenido también que Barcelona sea una de las ciudades que más destina a gasto social del Estado, y el plan de inversión en los barrios se haya centrado en las poblaciones más vulnerables.

Más allá de las diferencias en el territorio, otro indicador que satisface al consistorio es que la clase media gana peso en la ciudad. Este segmento de la población supone actualmente el 52,9% del total de habitantes de Barcelona, mientras que en 2015 era el 44%. Lo que no ha variado tanto son los extremos, donde están los ciudadanos más ricos y los más pobres. La clase muy alta se mantiene estable en el 11% y ha crecido con la crisis (en 2007 era del 7,5%). Mientras tanto la baja se ha reducido del 15% al 13% en los dos últimos años, pero continúa muy por encima del 4,1% del escenario anterior a la recesión.