El vicepresidente del Parlament, Josep Costa, es la persona a la que muchos apuntan como uno de los impulsores del recurso que el expresident Carles Puigdemont ha interpuesto contra Roger Torrent y la Mesa del Parlament ante el Tribunal Constitucional. Una acción judicial que Costa desliga totalmente de la batalla política entre Junts per Catalunya (JxCat) y ERC, pero que ha reabierto una bronca entre los independentistas que se daba por cerrada.

Además, la versión que Costa ofrece sobre cómo comunicó el recurso a sus socios difiere de la que da Torrent, quien asegura que desconocía su existencia hasta que fue publicado este lunes por eldiario.es.

¿La idea de presentar un recurso al Tribunal Constitucional para cuestionar la decisión de la Mesa de retirar la delegación de voto a Puigdemont fue suya?

Fue una decisión de los abogados del president Puigdemont, tanto de los de Barcelona como de los que tiene en Ginebra.

¿Por qué se considera que esa decisión de la Mesa fue arbitraria?

Simplemente es un reconocimiento de los efectos de una decisión del Tribunal Supremo que es abusiva, ilegal, arbitraria e inconstitucional, y que vulnera los derechos humanos y los derechos fundamentales de los diputados. Por lo tanto, en la medida en que este acuerdo de la Mesa se toma en base a esta decisión del Supremo, nos vemos obligados a combatirla.

¿Si la decisión de la Mesa fue arbitraria, significa que han podido prevaricar?

La Mesa del Parlament no puede prevaricar. Lo ha dicho el Supremo en resoluciones anteriores. Las decisiones de la Mesa son acuerdos políticos y se combaten políticamente. Aquí no se cuestiona la actuación de nadie ni la legitimidad de la Mesa. Los abogados han considerado que al desplegar efectos derivados de una resolución del Supremo tocaba ampliar los recursos. No se va personalmente contra nadie.

¿Puede considerarse una decisión ilegal?

Las resoluciones de la Mesa directamente no están sometidas a la legalidad ordinaria porque en principio los tribunales no controlan estas decisiones. Solo pueden intervenir cuando se produce una vulneración de derechos fundamentales. En este caso se produce una vulneración de estos derechos, pero tiene su origen en una resolución del Supremo [la que suspendió como diputado a Puigdemont].

Existen versiones contradictorias sobre si se informó antes al presidente del Parlament, Roger Torrent, sobre la presentación de este recurso contra la Mesa y su contenido. ¿Cuál es su versión?

Yo pedí hablar con el presidente Torrent. No lo pude hacer el mismo día y lo hablé con él el día de la Mesa y la Junta de Portavoces [el martes día 15] en una pausa entre reunión y reunión. Le expliqué que me sabía mal transmitirle que teníamos que interponer este recurso porque así nos lo había recomendado la defensa jurídica del president Puigdemont y que se lo comunicaba con la intención de prevenir cualquier conflicto de naturaleza política sobre esta decisión. Como en su momento éste había sido un acuerdo que había provocado controversia política no queríamos reabrirla de nuevo.

Queríamos pactar una explicación que fuese compartida para trasladarla a los medios y los ciudadanos en la medida en que era una decisión técnica que no afectaba a los acuerdos políticos. Esto es lo que yo le transmití en el despacho al presidente Torrent antes de entrar a la reunión de la Junta de Portavoces.

¿Y usted cree que a Torrent le quedó claro que era un recurso nuevo y contra la decisión de la Mesa?

Estoy seguro de que le quedó claro que era un recurso que impugnaba un acuerdo de la Mesa. De lo que no pudo tener ninguna duda es de que yo se lo expliqué con la voluntad de evitar el problema que parece que se ha generado.

Pero el presidente del Parlament no tuvo conocimiento del texto del recurso.

No me pidió el texto. Se lo hubiese podido facilitar perfectamente si me lo hubiese pedido. Creo que él entendió que era una decisión técnica, que presentamos recursos cada día y no nos los intercambiamos entre nosotros. Las defensas presentan decenas de recursos. El presidente Torrent no me pidió más explicaciones y yo le ofrecí todas las que convinieron.

¿Cuando se lo comunicó, el recurso estaba ya presentado?

En ese momento ya estaba presentado, pero insisto en que la defensa del president Puigdemont consideró que este recurso era necesario desde un punto de vista técnico y jurídico para que la estrategia internacional fuese completa. Ni Torrent me manifestó que no lo podíamos interponer sin su acuerdo ni nosotros condicionamos la defensa del president Puigdemont a obtener el consenso de nadie más.

La defensa jurídica de cualquier diputado es libre e independiente. Los abogados no tienen que estar condicionados por nadie. Siempre respetaré al 100% las decisiones de la defensa jurídica de los diputados, los presos o exiliados de manera autónoma y nunca exigiré condicionarlas. Todo el mundo puede entender y respetar que el president Puigdemont tiene el derecho a presentar todos los recursos e iniciativas de defensa sin estar limitado por nadie. Nadie tiene derecho a pedir al president Puigdemont que no ponga un recurso en defensa de sus derechos.

Usted mismo reconoce que era un tema controvertido y que se trataba de acordar con ERC una explicación. Pero viendo las reacciones que ha provocado, está claro que esa explicación no se pactó.

Es evidente que nosotros hemos explicado este recurso en los términos en los que yo le transmití al presidente Torrent que lo haríamos, antes de que esto trascendiese. Debo decir que a mí desde ese momento no se me ha trasladado ninguna queja.

O sea que con Torrent no han vuelto a comentarlo.

Él a mí no me ha trasladado ninguna queja ni ningún problema.

¿Pero han tenido oportunidad de hablarlo?

Cuando trascendió la información yo le llamé. Él estaba en un acto, yo le envié un mensaje con unas cuestiones y no me trasladó ningún problema. Le dije que podía haber algún malentendido, que se estuviese diciendo que él no sabía nada del recurso, y le pedí si podía aclarar que sí que lo habíamos hablado para que no se generase la controversia que se ha generado.

¿No es una contradicción que apelen al Constitucional cuando se ha insistido en que es un tribunal deslegitimado? 

Ésta es una cuestión superada. Los diputados, los presos, los miembros del Govern y todas las personas represaliadas han presentado decenas de recursos ante el Constitucional en esta causa general contra el independentismo. Todos los partidos, reconozcamos o no la legitimidad de este tribunal, hemos apelado al Constitucional. Es de sentido común que no podemos apelar a las instancias internacionales sin pasar por el Constitucional. Nadie hasta ahora había cuestionado que los recursos al Constitucional son necesarios para llegar a los tribunales internacionales. Insisto, todos los partidos, todos los grupos independentistas han pasado por el Constitucional y lo seguiremos haciendo.

Pero no para cuestionar la decisión que toma un órgano con mayoría independentista.

Es una decisión que viene condicionada por un abuso del Supremo. Nosotros no hacemos responsables de esta decisión a la Mesa sino al Supremo y a las instituciones del Estado.

¿El argumento de que el recurso es imprescindible para llegar a tribunales internacionales significa que el resto de diputados de Junts per Catalunya que no han recurrido esta decisión no podrán ir a esas mismas instancias?

Poder ir siempre podrán ir. El riesgo que tienes es que los tribunales internacionales te digan que de alguna manera te has conformado o has consentido las actuaciones que denuncias, o que no has agotado todas las vías de recurso. Como es sabido, cada abogado tiene su estrategia. La defensa del president Puigdemont consideró que no interponerlo era demasiado arriesgado, sobre todo, en su caso. Como él no será juzgado, su estatuto de diputado seguirá en el aire ‘sine die’. En ese sentido, es muy diferente de los presos que serán juzgados dentro de cuatro días. A los presos se les levantará la suspensión o bien quedarán inhabilitados.

¿Entiende que hay votantes independentistas que puedan no entender el recurso o a los que les pueda suscitar cierta frustración?

Yo creo que el electorado independentista nos pide unidad, tener una estrategia compartida y que evitemos estos problemas de coordinación o de relato compartido. Aquí hay un problema original en este caso concreto, que es que en el acuerdo que adoptó la Mesa no hubo consenso. Se adoptó con los votos de ERC y el PSC, la abstención de Ciudadanos y el voto en contra de JxCat. Por lo tanto es lógico que si esto recuerda a un hecho donde no hubo acuerdo entre los grupos independentistas se reabra la preocupación por la unidad.

En todo caso, yo no me cansaré de recordar el ataque de sinceridad de Pedro Sánchez cuando dijo que su estrategia pasaba por romper el bloque independentista y aislar al president Puigdemont. Es muy importante tener eso presente y yo lo tengo siempre presente. Desde Madrid toman decisiones con esta idea. Mi estrategia por tanto será trabajar por la unidad y defender al president Puigdemont.

Hay dirigentes a ERC y también votantes independentistas que creen que el origen de todo es que en JxCat no le perdonan a Torrent que no autorizase la investidura de Puigdemont.

Es evidente que JxCat no estamos contentos sobre cómo se resolvió la investidura del president Puigdemont. Es una asignatura pendiente que tenemos, y nosotros no renunciaremos nunca a ello. De acuerdo con las resoluciones de este Parlament, Puigdemont dispone del apoyo de la mayoría absoluta para ser investido. Hemos hecho, además de estas resoluciones, la reforma de la ley de la Presidència y estamos iniciando la reforma del reglamento. Consideramos que es un atentado contra la democracia parlamentaria que no se nos permita investir al candidato que queremos investir. A partir de aquí, tenemos claro que quien lo ha provocado es la represión y las amenazas que recibe este Parlament por parte de tribunales del Estado que no respetan la separación de poderes.

Pero el acuerdo de la Mesa o quien decide que no haya esta investidura no es Pedro Sánchez.

Sánchez no era presidente en aquel momento. A mí me vino a buscar la Guardia Civil a mi casa para notificarme que si permitía la investidura de Puigdemont tendría consecuencias penales. Y yo lo asumo. Amparándome en que el Parlament es inviolable y que nadie tiene derecho a coaccionarme, asumo mis responsabilidades y quiero llevar adelante el pleno de investidura.

Pero entenderá que haya otros cargos que no estén dispuestos a asumir estas consecuencias penales.

Evidentemente puedo no compartirlo pero puedo entenderlo.

Una de las cosas que probablemente pasarán ahora es que el Parlament responda al Constitucional alegando de forma favorable al acuerdo de la Mesa y, por tanto, contra los argumentos de Puigdemont. ¿Le preocupa esta batalla legal entre el Parlament y el líder de su formación?

Yo creo que el Parlament defenderá que la interlocutoria del Tribunal Supremo es arbitraria y contraria a derecho, que a los diputados solo los puede suspender este Parlament y que, por tanto, el president Puigdemont, como los otros diputados, tiene plenitud de derechos de acuerdo con el reglamento de este Parlament. El propio informe del letrado mayor sobre la interlocutoria dice eso. Estoy convencido de que el Parlament defenderá su soberanía, su autonomía y los derechos de todos los diputados.

¿Hay alguna opción de que este recurso se acabe retirando?

No nos lo ha pedido ni planteado nadie, y yo creo que solo la defensa del president Puigdemont en plena autonomía podría decidirlo si lo creyese conveniente para su estrategia jurídica. Pero no entendería que nadie por razones políticas nos pidiese retirar un recurso que está planteado desde un punto de vista técnico y jurídico. Como nunca  me atrevería a pedirle a un abogado que cambiase su estrategia de defensa.

Ha señalado que, cuando acabe el juicio a los líderes independentistas, sobre Puigdemont no pesará ninguna sentencia. ¿Una respuesta podría ser la de investirlo de nuevo presidente de la Generalitat?

La respuesta a la falta de democracia a Catalunya siempre será investir al president Puigdemont. Como ya he dicho antes, este Parlament no le ha retirado nunca la confianza sino que, tras ser destituido ilegalmente, en las elecciones del 21 de diciembre se conformó una mayoría que quería volverlo a investir. El ciclo político de falta de democracia en Catalunya no se podrá cerrar nunca sin la restitución del president Puigdemont. Hasta que no vuelva del exilio el presidente legítimo y sea restituido en el cargo, no se cerrará esta etapa.