El ambiente es completamente festivo y reivindicativo, a pesar del madrugón. A las 6 de la mañana la mayoría de manifestantes han subido a los autobuses en dirección a Madrid. Después de pasar lista y comprobar que no falta nadie empieza el viaje. Entre risas, en el bus incluso se entona el «a por ellos», el cántico que se utilizó antes del 1-O para despedir a algunos agentes destinados a Catalunya para intentar frenar la celebración del referéndum.

El objetivo es celebrar la primera gran manifestación independentista en Madrid, replicando la del 7 de diciembre del 2017 en Bruselas, donde se concentraron 45.000 personas, según la policía belga. Este sábado, esperan reunir a 50.000 personas en el Paseo del Prado e igualar la protesta en la que PP, Ciudadanos y Vox pidieron la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El amarillo es tendencia. El bus va lleno de bufandas, abrigos, mochilas y gorras de ese color. Incluso hay personas que llevan pendientes con la forma del lazo amarillo. Más de 500 autobuses han salido entre el viernes y este sábado en dirección a la capital española. Más de 400 lo han hecho desde Catalunya, aunque también hay algunos que han venido de Euskadi y Galicia. Además, una quincena de trenes de alta velocidad iban repletos de independentistas.

En Parets del Vallès (Barcelona), de donde es el exconseller de Presidencia Jordi Turull, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha llenado tres autobuses. «Habríamos podido llenar hasta cuatro», asegura uno de los organizadores. De hecho, en el bus hay también personas de otros municipios cercanos, como Lliçà de Vall, Montmeló o Mollet del Vallès, que no querían perder la oportunidad de apoyar la causa.

Exhibición de músculo

Los independentistas siguen muy movilizados, tras más de ocho años de proceso soberanista. «Voy a casi todas las manifestaciones», señala Montserrat Grau, que es jubilada y sueña con una república catalana.

Su compañero Josep Sànchez está seguro que el movimiento soberanista volverá a demostrar su capacidad de convocatoria. Pronostica que lo de hoy será ganar fuera de casa y que conseguirán reunir a más personas que PP, Ciudadanos y Vox en la Plaza de Colón el pasado 10 de febrero.

Roser Blesa también va a Madrid. «La causa lo merece», asegura. Cree que la manifestación de este sábado puede ser un éxito. «Cuando fuimos a Bruselas no nos hubiéramos esperado nunca en la vida lo que vivimos allí, ¿por qué esta no puede ser más numerosa?», se pregunta. «Si no lo es, sí que garantizo que será más cívica y pacífica que la de Colón», sentencia.

Alfredo Calatayud es autónomo. Hoy ha decidido no ir a trabajar y hacer las siete horas de bus, dese Parets del Vallès hasta Madrid. «Demostraremos que somos distintos, que tenemos otra forma de ser, de pensar, de hacer y que no les queda más remedio que dejarnos votar y dejarnos hacer», señala.

La épica forma parte del ADN del proyecto independentista. «El pueblo no tiene que desfallecer», pide Sànchez. Por otro lado, Calatayud piensa que está en juego el futuro de las generaciones que vendrán y que seguir en España no es una opción, porque «las mentalidades entre catalanes y españoles son completamente distintas». Por este motivo, está convencido de que hay que ir «hasta el final».

La banda sonora que ameniza el largo trayecto se compone a partir de varios hits. Se escucha Ventiladors, El cap per avall, ambas del grupo valenciano Zoo; Tocant el cel amb la mà, de Strombers; o Últim Ball, de Gertrudis. También suena Agafant l’horitzó, una canción de Txarango en apoyo al referéndum del 1-O.

El expresident Carles Puigdemont sigue estando muy presente en el imaginario colectivo del independentismo. Ante el riesgo de ser detenido si recoge su acta de eurodiputado en Madrid -en caso de lograr el escaño en las elecciones europeas del próximo 26 de mayo-, surge el debate sobre la decisión que tomará. «Yo creo que volverá», considera Grau. En cambio, Sànchez cree que «no está claro» qué va a hacer el que fue presidente de la Generalitat. También hay quien, como Blesa, que piensa que Puigdemont «no volverá para recoger el acta».

Bajo el lema «la autodeterminación no es delito. Democracia es decidir», ANC y Òmnium Cultural, así como los partidos JxCat, ERC y la CUP han apelado a llenar el Paseo del Prado para expresar su rechazo al juicio del procés. A la convocatoria se han sumado otras formaciones políticas como EH Bildu, el BNG e IU Madrid. La manifestación empezará a esa hora desde Puerta de Atocha, pasará por la fuente de Neptuno y terminará en la fuente de Cibeles, donde habrá un escenario en el que se pronunciarán los discursos y la actuación musical que pondrá punto y final a la marcha soberanista.

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