La plaza que lleva el nombre de la actriz catalana Anna Lizaran es una de las últimas que llevan el nombre de una mujer. Una de las pocas, de hecho. Tan sólo el 7% del callejero de Barcelona tiene nombre de mujer. Según el nomenclátor municipal, de las 4.541 calles que tiene la ciudad, a fecha de 31 de diciembre de 2018, únicamente 327 están dedicadas a ellas. Además la mayoría de ellas son vírgenes y santas.

Durante el mandato actual de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se han realizado 60 cambios en el catálogo de nombres propios, de los cuales 19 son modificaciones de nombres de calles, jardines o plazas, y 41 son nuevas asignaciones. En estos cambios ya se ha introducido una visión de género y 28 se han realizado en favor de las mujeres, 14 de los hombres y 18 neutros, como topónimos u objetos. Un avance que, pese a todo, se queda muy lejos de revertir la gran desigualdad en la toponimia del callejero.

El primer teniente de alcaldía y presidente de la Ponencia del Nomenclátor, Gerardo Pisarello, asegura a eldiario.es que “impulsar una Barcelona feminista” es también “trabajar para revertir la injusticia e invisibilización” de las mujeres. Más allá de los nombres de nobles, vírgenes y santas, desde el consistorio apuestan por incorporar a mujeres “artistas, científicas, obreras”. 

Uno de los objetivos que tienen desde el consistorio es establecer “un nomenclátor de los legados populares”, según explica el comisionado de Programas de Memoria y vicepresidente de la Ponencia del Nomenclátor, Ricard Vinyes. Por este motivo en esta legislatura se ha recuperado, entre otros, el nombre de la Avingunda dels Quinze, que substituye desde el pasado 9 de marzo a la antigua avenida de Borbón, que el régimen franquista nombró así en 1942. La nueva denominación alude a la cita popular que se hacía a esa calle, donde había una parada de tranvía, con un coste por trayecto de 15 céntimos. 

Para el miércoles 20 de marzo está previsto el nombramiento de cuatro plazas más y un jardín: plaza de Carme y Enriqueta Soriano Tresserra, plaza de Angelina Alòs Tormo, plaza de Maria Luisa Granero y jardines de Maria Carbonell Mumbrú. Todos estos espacios, situados en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, son de nueva creación y no tenían nombre anterior. 

¿Cómo se nombran las calles?

La Ponencia del Nomenclátor de Barcelona la preside el primer teniente de alcaldía de la ciudad y la componen representantes de diversos sectores municipales, como los de vía pública, cartografía, urbanismo, población y del programa municipal para las mujeres, entre otros. Este organismo nombra las calles, aunque también recibe las propuestas que hacen los ciudadanos, las entidades y asociaciones de la ciudad. 

Tras estudiar las sugerencias y hacer las reuniones con los representantes de los distritos, la Ponencia eleva la propuesta a la alcaldesa, que es quien aprueba la denominación definitiva, si es el caso. 

Para poder dedicar una calle a una persona tienen que haber pasado, como mínimo, cinco años de su muerte. La única excepción es que esa persona haya recibido en vida la Medalla de Oro de la Ciudad. 

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