Hemos visto en la UE, como la utilización del “discurso del miedo”, transformando a la persona extranjera en enemiga, y a la inmigrante en amenaza, lo único que consigue es alimentar las posiciones ultraderechistas y xenófobas, y deteriorar la convivencia con el incremento de las agresiones fascistas. Esos discursos populistas entroncan además con las actuales “noticias falsas” en otros ámbitos geográficos, mostrando una situación alejada de la realidad.

En España no ha habido, ni hay, un “efecto llamada”. Lo que hay es una posición geoestratégica del país como frontera sur de la UE y por tanto como punto de entrada de un verdadero “efecto huida” que se produce desde muchos países de Asia y África, como consecuencia de las guerras, las catástrofes ambientales y el brutal deterioro de las condiciones sociales y de derechos de estas personas. Manejar el concepto “llamada”, por el hecho de reconocer y proteger los derechos humanos fundamentales, es incompatible con una convivencia democrática.

Por otra parte, tampoco se puede decir que exista una “avalancha”, como los propios datos facilitados por la Policía española y de FRONTEX confirman. CCOO observa con “preocupación la situación y ofrece toda su colaboración a los responsables de las Administraciones Públicas. Al mismo tiempo seguimos insistiendo en exigir al Gobierno un Plan Integral de Contingencias de Emergencia que habilite y homologue protocolos ante este tipo de situaciones humanitarias”.

CCOO cree que “el problema debe abordarse y solucionarse en el marco de la Unión Europea,  reforzando especialmente la colaboración con los países frontera, como es el caso español“.

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