CCOO siempre ha defendido la necesidad de la Justicia restaurativa, lo que implica no prejuzgar a nadie, pero sí regirse por los principios de verdad, justicia y reparación.

Compartimos los criterios de la Justicia universal y no tenemos nada que alegar ante la causa abierta a Martín Villa por la justicia argentina. De hecho la jueza Servini fue galardonada con un reconocimiento de la Fundación Abogados de Atocha de CCOO de Madrid en el año 2015, y la fundación Cipriano García de CCOO de Catalunya ha colaborado recabando testimonios de víctimas de la represión de aquellos años.

Para CCOO estos extremos nada tienen que ver con un cuestionamiento del periodo de la Transición, que fue un periodo de claros y oscuros, pero indiscutiblemente, un periodo fundamental para entender la democracia española. El sindicato se siente parte de aquella lucha, reivindicamos nuestro papel en la misma, y consideramos que fue determinante para acceder a un régimen de libertades equiparable a otros países de nuestro entorno.

Tanto es así que la represión ejercida en aquellos años recayó en gran parte en militantes de nuestro sindicato, lo que no impidió que nuestra organización formara parte de algunos de los consensos claves para cerrar la negra noche del franquismo e iniciar un periodo social y políticamente distinto. Pero una cosa es no hacer revisionismo histórico y otra cosa es renunciar al conocimiento de la verdad sobre cualquier acción punible contra personas y derechos humanos que se produjeran en aquellos tiempos.