CEAR teme que el objetivo declarado esta mañana por la secretaria de Estado de Seguridad, de “reforzar las actividades de salvamento cooperativamente” con Marruecos se traduzca en que los dispositivos españoles colaboren activamente en el retorno a este país de las personas rescatadas en las aguas de responsabilidad común.

“En muchas ocasiones estas personas arriesgan su vida en el mar porque temen perderla en tierra. Devolverlas a Marruecos sin haberles dado la posibilidad de pedir asilo incumpliría la normativa internacional -debido al principio de no devolución- de no realizar devoluciones a países donde la seguridad de la persona podría estar en peligro”, explicó la directora de la entidad, Estrella Galán.

CEAR advierte de que no vulnerar derechos fundamentales como el derecho de asilo o no sufrir tratos inhumanos y degradantes deben primar sobre el control de fronteras, y que las ‘devoluciones en caliente’ en alta mar que podrían producirse son una práctica contraria a la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que ya condenó a Italia por ello.

No vulnerar derechos fundamentales como el derecho de asilo o no sufrir tratos inhumanos y degradantes deben primar sobre el control de fronteras.

Marruecos, puerto no seguro

Desde hace años, Marruecos se ha convertido en un destino forzado para personas migrantes y refugiadas, donde se han documentado en múltiples ocasiones situaciones de “absoluta indefensión y desprotección”. Una vulneración de derechos que afecta de forma particular a los menores y a las mujeres que corren un alto riesgo de ser víctimas de trata, y que incluye episodios de traslados forzosos hacia el sur del territorio marroquí. Además, podrían estar produciéndose expulsiones hacia otros países africanos.

Además, CEAR recuerda que Marruecos anunció hace cuatro años una ley de asilo que sigue aún sin aprobarse y que, desde finales del 2017 y durante cerca de un año, la actividad de la oficina de asilo y refugio marroquí ha estado paralizada.

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