Los datos arrojados por el ministerio de Trabajo sobre el mes de noviembre reflejan la continuación de la tendencia favorable de crecimiento en el empleo iniciada en el pasado mes de mayo. Pero estos buenos datos de empleo y paro no pueden amparar ninguna complacencia, ya que a pesar de que la creación de empleo y el descenso del paro sean buenas noticias, se deben implementar cambios urgentes en el mercado laboral.

Es necesario derogar de facto las reformas laborales e introducir cambios de calado que tengan un efecto claro sobre la calidad del empleo que se crea para lograr dos objetivos claros: estabilidad laboral y salarios dignos.

La subida del salario mínimo interprofesional de 1.000 euros mensuales para 2022 es un paso previo para alcanzar el 60% del salario medio en 2023 (unos 1.060 euros), es una condición imprescindible. Los aumentos salariales en convenio deben situarse por encima de la inflación en 2022, y que los salarios mínimos de convenio alcancen los 1.100 euros.

La variación salarial pactada actualmente se encuentra en un 1,55% (hasta octubre de este año), algo muy preocupante con una inflación que terminará el año en el entorno del 3%. Para que los salarios de convenio se puedan aumentar, la patronal debe ceder, sentarse a negociar y renovar el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva por quinta vez.

Si queremos reducir de manera estable la tasa de desempleo hasta niveles homologables a la media europea es preciso reforzar las capacidades de los Servicios Públicos de Empleo, dotarlos con recursos económicos y humanos suficientes, y que centren en las Políticas Activas de Empleo, en la orientación personalizada y la formación especializada para las personas desempleadas y ocupadas.

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