El socio auditor de Deloitte Francisco Celma ha dicho hoy que el expresidente de la entidad, Rodrigo Rato, «estaba confundido o quería confundir» cuando aseguró en el juicio que el plan que se presentó al Banco de España en 2012 sobre el cumplimiento del decreto Guindos II podía solventar problemas detectados en el primer trimestre de 2011.

A preguntas del abogado Andrés Herzog, que ejerce la acusación popular en representación de la Confederación Intersindical de Crédito (CIC), ha relatado además una conversación con Rato en abril de 2012, en la que le informa sobre la imposibilidad de elaborar su informe de auditoría: «Presidente, no va», le dijo, ya que carecía de la información necesaria.

Rato respondió que se olvidara de la «dichosa documentación».

Celma se ha desentendido del hecho de que el consejo de administración o el comité de auditoría estuvieran o no al tanto de que no podía hacer su informe.

«¿Qué hago, mando un comunicado y les digo que no me han dado esto?», ha explicado Celma sobre una situación que «casi de forma automática» cambió cuando se incorporó a la entidad el nuevo equipo directivo y ha añadido que entonces ya pudo hacer su trabajo, «que se entregó en mayo de 2012».

Una vez que el nuevo equipo les facilitó la documentación, las cuentas anuales «estaban auditadas y cerradas».

Francisco Celma ha querido también «clarificar un tema sobre el que el señor Rato ha dicho algo insidioso».

En concreto, ha recordado, cuando el expresidente se refirió a los planes que se estaban elaborando en marzo de 2012, de los que explicó que «eran tres, uno para solucionar la valoración de las acciones de Bankia en BFA en el que participaba Deloitte, algo que no es cierto».

Aparte, la entidad estaba trabajando en un plan para presentar al Banco de España y cumplir con lo requerido en el decreto denominado Guindos II, «y ahí sí estaba Deloitte», y un tercer plan con otra consultora, McKinsey, del que Celma ha asegurado que no conocía ningún detalle.

Sobre el primer plan, el diseñado para solucionar el valor en los libros de BFA de las acciones de Bankia, «no es cierto porque no puede ser, ya que lo único que la normativa permite es que haya un informe de un experto independiente que certifique que no hay necesidad de ajustes».

Del segundo asunto, el plan para cumplir con el decreto Guindos II, se creó un grupo de trabajo en el que participaron Clifford Chance, Lazard y personal de consultoría estratégica de Deloitte; todo ello lo usó Bankia para presentarlo al Banco de España y cumplir los requerimientos del decreto, pero «el plan tenía que ejecutarse en 2012 o 2013, y eso no mejoraba ni podía ayudar a solventar una situación de 2011».

La única posibilidad, ha reiterado, era un informe de un experto independiente: «Esa es la foto, y cuando Rato dijo eso creo que estaba confundido o quería confundir».

Asimismo, ha defendido su independencia y ha explicado que su trabajo se ha desarrollado siempre en contacto con los organismos reguladores, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Banco de España, pero que «nunca jamás» ha hablado con nadie del ministerio sobre ningún cliente suyo.


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