Desde la salida de Evo Morales del poder, más de 53 radios comunitarias suspendieron sus operaciones y los equipos de algunas de esas emisoras fueron destruidos. Ninguna transmite informativos, algunas solo música y otras cortaron toda transmisión.

Muchos medios comunitarios fueron destrozados por policías, militares y personas afines a al gobierno de facto durante los conflictos que vivió el país entre octubre y noviembre pasados. También empresas bolivianas que ofertan televisión de pago eliminaron sin explicaciones las señales del canal público ruso de noticias RT en Español y teleSUR.

Morales criticó al Gobierno de facto instalado tras el golpe de Estado en su contra, de noviembre pasado, por censurar y perseguir a los medios de comunicación.

Morales ha informado también a través de Twitter de que han comenzado los preparativos para «la gran concentración del 22/01/20» en la que se celebrará «el Día del Estado Plurinacional de Bolivia y 14 años de Revolución Democrática y Cultural» con simpatizantes de su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS) presentes en Argentina, donde se encuentra exiliado.

En Bolivia el papel de las radios es fundamental porque el gran porcentaje de comunidades campesinas se comunica y organiza a través de la radio, desde las cosas cotidianas de las comunidades hasta la información de lo que está pasando en el mundo.

El gobierno de facto amenaza con encarcelar a los comunicadores por sedición y al no haber abogados que quieran hacerse cargo de la defensa es muy difícil ejercer el periodismo en esas condiciones.

Una de las voces más criticas desde España con esta situación ha sido el periodista Pascual Serrano, quien publicó un tuit en su cuenta oficial de Twitter en la que indica, no sin cierta sorna: «¿Os acordáis la que liaron porque Chávez no renovó la licencia que caducaba a una televisión?