La CEOE y le Antonio Garamendi, su presidente, han decidido seguir su propio camino y no apoyarán de buenas a primeras al Gobierno en la «reconstrucción» tras la pandemia. Esto se traduce de las medidas presentadas durante una convención de la CEOE montada en «tres días» y con la presencia de todos los pesos pesados del mundo empresarial nacional.

La última de estas medidas, durante la tercera sesión de la Cumbre Empresarial organizada por la CEOE, el sector de la agroalimentación ha querido lanzar un mensaje tintado de explotación ante lo que el presidente de Viscofan, José Domingo de Ampuero, ha denominado «sentimiento de euforia vacacional».

A su juicio, la situación de las empresas y la economía es delicada y «el otoño se presenta muy muy duro», por lo que considera que «este año las vacaciones debe tomarlas el que pueda y cuando pueda… Las cosas no están para bromas».

Según De Ampuero, pese a los mensajes de «optimismo e ilusión» lanzados por el Gobierno, los ciudadanos deben ser cautos. «Creo que los españoles somos bastante responsables pero si nos animan a no serlo… se nos va un poco la olla», ha asegurado.

Para estos empresarios los derechos de los trabajadores son secundarios. Lo principal son los beneficios de sus empresas. Por ley, todo trabajador por cuenta ajena con un contrato de jornada completa o parcial tiene derecho a un mínimo de 30 días naturales de vacaciones por año trabajado, lo que se corresponde con 2,5 días por mes trabajado, incluyendo domingos y festivos.

Si el ERTE es de reducción de jornada, el trabajador o trabajadora tiene el mismo derecho a coger vacaciones, aunque serán proporcionales a la jornada laboral que esté trabajando, por mucho que moleste a los empresarios.