La Policía chilena ha registrado en busca de documentos las oficinas del obispado militar en Santiago para avanzar en las investigaciones de decenas de casos de abusos sexuales contra menores por parte de miembros de la Iglesia Católica. Los fiscales buscan pruebas por acusaciones de encubrimiento contra los principales líderes católicos en el país.

Juan Barros, anterior obispo de la ciudad de Osorno y encubridor de casos de pederastia

Santiago Silva es la cabeza visible del obispado y presidente de la Conferencia Episcopal de Chile. Silva trabajó directamente con Juan Barros en el pasado, uno de los principales acusados, por parte de víctimas, por encubrir los abusos sexuales.

Los obispos de Chile pidieron perdón la semana pasada por los abusos sexuales y se comprometieron a informar sobre todos los casos, además de aumentar la coordinación con la Fiscalía en las investigaciones, pero el fiscal Emiliano Arias, de la ciudad de Rancagua, al sur del país, no termina de creérselo, por lo que ha anunciado nuevos registros. Las funciones de Arias fueron recientemente ampliadas para perseguir casos de abuso en la Iglesia en todo el país.

Las denuncias contra diversos miembros de la Iglesia Católica chilena llevaron este año al Papa Francisco a abrir una investigación que ha generado la salida de obispos y otros sacerdotes. En junio, el Papa aceptó la renuncia de Juan Barros, entonces obispo de la ciudad de Osorno, acusado de encubrir un polémico caso de abuso sexual de su sacerdote mentor.

Hay 38 casos vigentes de delitos cometidos por clérigos y laicos contra menores, adolescentes y adultos. Hay 73 personas investigadas y 104 víctimas, la mayoría de ellas menores en el momento de los hechos.

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