China-EE.UU: tensiones al límite

Yolaidy Martínez Ruíz

Tras romper la tregua que trajo consigo la firma de la fase uno de un acuerdo comercial, Estados Unidos empuja sus fricciones con China a un terreno tan peligroso que da lugar a aseveraciones sobre la llegada de otra Guerra Fría.
El contrapunteo de los últimos meses abarca temas sensibles como la situación en la región autónoma uigur de Xinjiang, apoyo a acciones separatistas de Taiwán, restricciones en suelo norteamericano a cinco medios de la prensa chinos, nuevas trabas a la tecnológica Huawei y la crisis en Hong Kong.

Como elemento más novedoso en la pugna está la Covid-19, con acusaciones de Washington a Beijing por supuestamente tener responsabilidad en el origen de la enfermedad, ocultar información, sacar provecho comercial de la pandemia y hasta intentar piratear investigaciones sobre potenciales vacunas o terapias.

Esto último incluso dio pie a la presentación de al menos seis demandas judiciales de estados como Missouri contra China, con el propósito de buscar indemnizaciones por daños y perjuicios económicos derivados de la adversidad epidemiológica.

Pero en los últimos días los roces se avivaron por las reacciones y pronunciamientos surgidos en Estados Unidos ante la decisión de Beijing de formular una ley de seguridad nacional para Hong Kong, cuya esencia es neutralizar la organización y ejecución de actos de terrorismo, secesión, subversión del poder del Estado y de intromisión foránea.

La conformación final del texto tomará algunos meses, se espera esté totalmente listo en septiembre y una vez aprobado quedará incluido en el Anexo III de la Ley Básica ?el documento constitucional de la región administrativa especial- sin necesitar el visto bueno del Consejo Legislativo local. China aseguró que, pese a su adopción, continuarán protegidos los intereses de los inversores extranjeros en concordancia con la ley, la zona disfrutará de mejores condiciones para el desarrollo y la población mantendrá sus libertades y derechos.

Sin embargo, el secretario norteamericano de Estado, Mike Pompeo, amenazó con suspender visas, imponer sanciones económicas y revocar el trato preferencial en las transacciones comerciales a Hong Kong porque, a su entender, perdió autonomía política.

La nación asiática rechazó de manera contundente esa postura y advirtió con adoptar contramedidas serias ante maniobras que, según remarcó, evidencian la doble moral y lógica gansteril de la administración del presidente Donald Trump.

El ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, alertó de la inminencia de una Guerra Fría por el empeño de la Casa Blanca de usar cada oportunidad para atacar y desprestigiar a su país, mientras su colega de Defensa, Wei Fenghe, estimó que la confrontación estratégica entre ambas potencias está en un punto de alto riesgo.

Por su parte, el primer ministro Li Keqiang planteó que las partes siempre ganarán si apuestan por la cooperación y el respeto a sus respectivos intereses de desarrollo, pero perderán de continuar las discordias y el desacoplamiento económico.

Los desencuentros colocan a los vínculos de Estados Unidos y China en su momento más crítico en décadas y con una profundización de la desconfianza.

Muchas voces coinciden en que se trata de una estrategia de Trump con fines proselitistas, pues pretende apuntalar su reelección en noviembre con promesas como trasladar la producción desde China y reducir la dependencia de la cadena de suministro.

PrensaLatina