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Los bosques, junto con los océanos, forman el principal órgano respiratorio del planeta. Son de vital importancia para mantener la vida en la Tierra y desempeñan un papel importante en la lucha contra el cambio climático. ¿Qué debemos conocer sobre ellos para protegerlos?

1. Los bosques son la forma más rentable de combatir el cambio climático

Podría decirse que la protección y la mejora de los bosques del mundo es una de las formas más rentables de luchar contra el calentamiento global:  actúan como sumideros de carbono y absorben aproximadamente 2000 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año. La gestión forestal sostenible ayuda a mitigar el impacto de este fenómeno y adaptarse a él.

En la última sesión del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques se observó que si cumplen en su totalidad las medidas previstas, los árboles podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en alrededor de 15 gigatoneladas de CO2 al año para 2050, lo que podría ser suficiente para limitar el calentamiento por debajo de los 2° C, el objetivo establecido por la comunidad internacional en 2015. Hoy en día, los combustibles fósiles emiten 36 gigatoneladas cada año.

Además, a medida que las fuentes renovables reemplazan cada vez más a los combustibles fósiles, los bosques serán cada vez más importantes como fuentes de energía, ya que suministran alrededor del 40% de la energía renovable mundial en forma de combustible de madera, tanto como la potencia combinada de la energía solar, hidroeléctrica y eólica.

2. El objetivo de eliminar la deforestación está cerca de ser alcanzado

Aunque desde 1990, la deforestación ha causado la pérdida de más de 290 millones de hectáreas de bosque, en los últimos 25 años se han logrado importantes avances en la protección internacional de los bosques. La tasa de deforestación global neta se ha ido desacelerando en más del 50 por ciento, gracias a los esfuerzos globales para gestionar de manera sostenible los bosques existentes. Al mismo tiempo se están adoptando medidas ambiciosas para restaurar los bosques y la tierra que se han degradado, y para plantar más árboles con los que cumplir con la demanda de productos y servicios derivados de la madera.

El objetivo de acabar con la deforestación global neta está cerca de alcanzarse, lo que lleva al mundo un paso más cerca del objetivo del Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques que busca expandir el área forestal mundial en un 3 por ciento para 2030, lo que representa un área de 120 millones de hectáreas, aproximadamente el tamaño de Sudáfrica.

El punto negro de este objetivo es encuentra en el gobierno fascista de Brasil con declaraciones tan temerarias como que las reservas indígenas del amazonas del mundo son la «varicela» de la Tierra no se puede esperar ningún reparo por parte del presidente de Brasil a la hora de destruir la naturaleza en beneficio de intereses económicos.

3. La mayor amenaza para los bosques… es la agricultura

Mucha gente estará al tanto de los efectos devastadores que la tala ilegal e insostenible tiene en los bosques, pero el mayor factor mundial de la deforestación es en realidad la agricultura, debido a la medida en que los bosques se convierten en tierras de cultivo y en pastizales: un desafío clave es cómo gestionar el aumento continuo de la producción agrícola y mejorar la seguridad alimentaria, sin reducir las áreas forestales en general.

Un importante informe de las Naciones Unidas sobre la biodiversidad figuró en los titulares de las noticias de todo el mundo al alertar de que un millón de especies están en peligro de extinción y advertir sobre la destrucción de los bosques.

La deforestación, señala el informe, «tendrá probablemente impactos negativos en la biodiversidad y amenaza la alimentación, el acceso al agua potable y los medios de vida a nivel local, lo que puede intensificar el conflicto social«.

4. La creciente solidaridad en la protección de los bosques

La primera vez que los bosques llegaron a la vanguardia de la agenda internacional fue en la Cumbre de la Tierra de 1992 en Río de Janeiro. La Cumbre llevó a la adopción de la Agenda 21, el primer plan de acción internacional significativo para lograr un desarrollo sostenible y que, al mismo, reveló las “principales deficiencias en las políticas, métodos y mecanismos adoptados para apoyar y desarrollar los múltiples roles ecológicos, económicos, sociales y culturales de los árboles, los bosques y las tierras forestales”.

La Cumbre de la Tierra también vio la adopción de los Principios relativos a los bosques que, aunque no legalmente vinculantes, supusieron el primer consenso mundial alcanzado sobre su gestión sostenible.

A través de los principios se insta a todos los países a hacer esfuerzos hacia la reforestación y la conservación de los bosques; se consagra el derecho de las naciones a desarrollar políticas nacionales de desarrollo sostenible para su gestión; y se pide que se proporcionen recursos financieros para políticas económicas específicas.

Con el objetivo de coordinar mejor los esfuerzos internacionales y poner en práctica los Principios, se creó un Foro intergubernamental en la década de 1990, que se reemplazó en el año 2000 por el Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques, que se reúne todos los años en la sede de la ONU, en Nueva York para monitorear el progreso del cumplimiento de los seis Objetivos Forestales Mundiales.

Esos seis objetivos establecieron las metas para la gestión sostenible de los bosques y la reducción de su degradación y de la deforestación. Además, forman parte de la respuesta de la acción forestal en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, el plan general de la ONU para el progreso económico que protege al medio ambiente y a la humanidad.

5. Las principales prioridades: el cambio climático y el costo real de la deforestación

Una de las conclusiones clave de la sesión 2019 del Foro fue que, con demasiada frecuencia, los bosques están infravalorados, porque es difícil poner un valor monetario claro a todas las contribuciones positivas que hacen al mundo.

Como resultado, el verdadero costo no se tiene en cuenta cuando se toman decisiones de políticas sobre el uso de la tierra, como medidas para limpiar las tierras forestales para utilizarlas en la agricultura comercial.

La importancia de la financiación fue otro elemento importante de la sesión: una financiación suficiente es un elemento esencial para garantizar una acción eficaz que detenga la deforestación y la degradación, promueva una gestión sostenible y aumente la superficie forestal mundial.

A pesar del papel central que desempeñan los bosques en la protección del medio ambiente, solo el 2% de los fondos disponibles para la mitigación del cambio climático se destinan a los esfuerzos para reducir la deforestación.


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