El retroceso de la negociación colectiva ha sido significativo desde el inicio de la crisis en 2008, esto ha sido debido, principalmente, a la resistencia de los empresarios a aceptar subidas salariales. En 2007 había 6.016 convenios que las incluían, el doble que en noviembre de 2017, que fueron 3.130, según la información que obra en poder del Ministerio de Empleo.

Según el número de trabajadores afectados, las cifras son aún más llamativas: en 2007 eran 11,6 millones, mientras que en noviembre de 2017 no llegaban a 6,7 millones.

Para los trabajadores cuyos convenios contemplaban un aumento retributivo, la subida salarial pactada en los primeros once meses de 2017 fue del 1,43%, casi dos décimas por encima del IPC anual de 2017, que se situó en el 1,2%.

La capacidad de compra ha avanzado más de dos puntos como resultado de una subida salarial acumulada del 15,63% y de una inflación del 13,2%. Pero hay muchos trabajadores que no se han beneficiado de ello, debido a que los empresarios se han negado a mejorar los sueldos, eso si no los han rebajado.

Sin embargo, los beneficios de las empresas crecen el triple que los salarios. Entre enero y noviembre de 2017 ascendieron al 1,13% y al 1,45%, respectivamente. Si lo miramos desde el inicio de la crisis, se ve más claro: 14,04% frente a 15,79%.

Es prioritario que los sindicatos negocien las subidas salariales necesarias para adecuarse a los beneficios empresariales, pero también es imperativo que los empresarios se conciencien de que los trabajadores necesitan ese ajuste para cobrar un sueldo acorde con las horas realizadas y vuelvan a recuperar poder adquisitivo.

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