El humorista Quequé, que ahora se hace llamar Héctor de Miguel, ha sido citado a declarar en un juzgado por un posible delito contra los sentimientos religiosos.

En el programa radiofónico de la Cadena SER este cargaba justamente contra Abogados Cristianos y abogaba por «dinamitar» el Valle de los Caídos.

En un auto al que ha tenido acceso EFE se informa que los hechos denunciados «presentan características que hacen presumir la posible existencia de delito/s de acoso y contra los sentimientos religiosos».

«Basta ya de disimular con que eso es bonito, hostias. El Valle de los Caídos es una puta mierda. Por qué no entramos ahí con dinamita y lo volamos todo. Si puede ser un domingo, mejor. Si puede ser este… Tú puedes ser facha ¿pero en serio es bonito del Valle de los Caídos?», afirmaba Héctor de Miguel en aquel programa.

Tras ello desde Abogados Cristianos iniciaban una recogida de firmas para que la SER cancelase el programa a lo que este respondía con otra recogida de firmas para «exigir a la organización fundamentalista Abogados Cristianos que coman el culo y los huevos».

El alegato de Héctor de Miguel fue ampliamente difundido y recolectó un gran número de firmas ante lo que él consideró el «acoso de una banda de malechores».

2 Comentarios

  1. Sigo sin entender el porque determinados juzgados admiten a trámite las denuncias de esa asociación que, más, hoy por hoy, estaría fuera de la ley por hacer apología del franquismo.
    Personalmente opino lo mismo que Quequé. Es increíble que un «monumento» como es el Valle del os Caídos, donde, no lo olvidemos, en su construcción trabajaron en condiciones de esclavitud miles de republicanos, pueda seguir en pié.
    Si algún día se hace una colecta para comprar la dinamita necesaria para acabar con esa montaña de cemento, contribuiré gustoso con ello.

    • Acuérdese del caso «titiriteros», un comisario franquista no se por que malas artes llega a juez, y precisamente el día denuncian la obra (se supone que otro policía) el día que el juez excomisario estaba de guardia y los mete en la cárcel.
      Una práctica muy usada en España e Italia contra activistas sociales.

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