Clemente Domínguez Gómez fue el fundador de la Iglesia cristiana palmariana de los carmelitas de la Santa Faz, más conocida como Iglesia palmariana, una escisión herética de la Iglesia católica que nombra a sus propios papas, obispos y sacerdotes y es considerada por muchos expertos como una secta.

Domínguez nació en Sevilla el 29 de abril de 1946 y fue el producto de una infancia y juventud difíciles, recibiendo desde pequeño una educación católica muy severa.marcadas por las fugas del domicilio paterno y, según confesión de su propia madre, de unas facultades mentales perturbadas.

Fue contable antes de emprender junto a Manuel Alonso Corral, su ‘secretario de estado’. El 30 de marzo de 1968, cuatro niñas (Ana García, Rafaela Gordo, Ana Aguilera y Josefa Guzmán), de 12 y 13 años,​ dijeron que se les había aparecido la Virgen María en la finca de La Alcaparrosa,​ a un kilómetro de la aldea de El Palmar de Troya, que en aquel tiempo era una pedanía del municipio de Utrera, en la provincia de Sevilla. Clemente Domínguez visitó el lugar atraído por los milagros y unos supuestos estigmas y visiones místicas le hicieron protagonista y llevaron al olvido a las cuatro niñas.

“Hijos mios, estáis en el lugar de las apariciones más grande del mundo. Ni lo ha habido ni lo habrá más… Este sagrado lugar está siempre rodeado de la corte celestial, porque está preparado para la salvación del mundo”. Supuesto mensaje de la Virgen a Clemente Domínguez el 6 de enero de 1970.

De obispo a Papa a velocidad de vértigo

Domínguez, que no era ni sacerdote, fue ordenado obispo el 11 de enero de 1974 de modo válido pero ilícito según el Derecho Canónico, por el arzobispo vietnamita Pierre Martin Ngô Đình Thục, y fundaba la Orden de los Carmelitas de la Santa Faz.

Tan solo un año después de ser nombrado obispo, la orden fundada por el «visionario» ya contaba con suficiente dinero como para comprar una finca de 15.000 metros cuadrados a las afueras de El Palmar de Troya. Allí aún se construyó una nada humilde basílica con 12 torres de 40 metros de alto cada una.

Mientras se hallaba en Santa Fe de Bogotá afirmó haber tenido una visión sobrenatural, la aparición de Cristo y de los apóstoles San Pedro y San Pablo en la que estos le nombran papa y le indican que los cardenales del futuro cónclave son comunistas, masones y ateos. Se autoproclamó papa (el «Papa Gregorio XVII») el 6 de agosto de 1978, a la muerte de Pablo VI.

Gregorio XVII comienza con fuerza su pontificado. De un plumazo, condena la misa moderna e instaura la misa tridentina. Comenzó a publicar documentos papales que canonizaban a personajes tales como Cristobal Colón, Carrero Blanco o Franco a la vez que excomulgaba a Juan Pablo II y a Juan Carlos I. Inmediatamente, fue excomulgado por la Iglesia católica.

Contra todo pronóstico, aunque sin sorprender dadas las raíces ultrareligiosas de nuestro país, la Iglesia palmariana consiguió en 1988 la legalización como orden religiosa y de paso quedó exenta de pagar impuestos. Eso sí, se vio obligado a suprimir la palabra Papa en sus estatutos, y convertirla en Jefe de la Orden de los Carmelitas de la Santa Faz.

Clemente Domínguez

Clemente Domínguez y los abusos sexuales

Durante la década de los 90, fue acusado de abusos sexuales a algunos de los sacerdotes y monjas de su Orden. Han sido los propios sacerdotes de la secta los que lo han denunciado, como el padre Tobías, que había abandonado la Orden y denunciado abusos sexuales 20 años atrás. En 1997, Domínguez admitió tales abusos y pidió perdón por ellos.

Clemente Domínguez Gómez falleció a los 58 años, apenas 11 días antes que Juan Pablo II, dejando atrás una secta vergonzosamente reconocida por nuestro país.