Los colegios electorales de Eslovaquia han abierto este sábado a las 06.00 GMT para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en las que se enfrentan la abogada liberal Zuzana Caputova y el vicepresidente de la Comisión Europea Maros Sefcovic.

Caputova, de 45 años y sin experiencia política, es clara favorita en las encuestas con hasta el 60 % de los apoyos y puede convertirse en la primera mujer en llegar a la presidencia de este país de la Unión Europea (UE) de 5,4 millones de habitantes.

Sefcovic, de 52 años, es el candidato respaldado por el partido socialdemócrata gobernante y aglutina los votos conservadores.

Unos 4,4 millones de eslovacos están convocados a las urnas para elegir, por sufragio universal y para un mandato de cinco años, al sustituto del presidente liberal Andreij Kiska, que ha apoyado abiertamente a Caputova.

La abogada ganó la primera ronda de las presidenciales con un 40,5 % frente a Sefcovic, que logró un 18,7 %.

El mensaje de regeneración política y de lucha contra la corrupción de Caputova ha calado en un país que salió a la calle para protestar por el asesinato del periodista Jan Kuciak en febrero de 2018, cuando investigaba los vínculos del crimen organizado y el poder político.

Caputova, una abogada conocida por su lucha contra la instalación de un enorme vertedero a las afueras de Bratislava, salió también a la calle para protestar por el asesinato de Kuciak y ha personificado las ansias de cambio y renovación de gran parte del electorado urbano.

En 2016, sus 14 años de esfuerzos para paralizar ese impopular vertedero fueron reconocidos con el prestigioso Premio Goldman, una especie de Nobel para defensores del medio ambiente.

Es la quinta vez que Eslovaquia, que recuperó sus libertades políticas en 1989 cuando aún era parte de Checoslovaquia y luego se escindió de la federación en 1993, elige a su jefe de Estado de manera directa.

Aunque el cargo de presidente es más bien protocolario, algunos analistas consideran que estos comicios decidirán entre el continuismo de un sistema político dominado durante casi una década por el Partido Socialdemócrata (SMER) o los vientos de cambio.