Al tiempo que las empresas aceleran su proceso digitalización, impulsadas por la pandemia de Covid, los riesgos asociados al cibercrimen son cada día más grandes: robos masivos de información sensible, disrupciones de servicios, infecciones de redes, sabotajes y secuestros de archivos valiosos. Las maneras en que los hackers pueden dañar a una compañía desprotegida son inimaginables.

De hecho, se estima que para 2025 el costo global asociado a actos de cibercrímenes rondará los 10.500 miles de millones de dólares. En este contexto, las empresas tienen dos posibilidades: desarrollar un departamento interno de ciberseguridad, o asociarse a una empresa que ofrezca servicios de ciberseguridad.

La cuestión, entonces, es cómo elegir un socio de ciberseguridad para la empresa. Al tratarse de un área del conocimiento tan especifico, pocas personas cuentan con el nivel de comprensión necesario como para poder tomar una decisión informada.

Incluso si es de los que se preguntan ¿cuál es mi IP? (o ¿qué es una IP?), podrá seguir fácilmente los siguientes consejos para elegir al socio de ciberseguridad ideal.

El socio de ciberseguridad ideal

A la hora de buscar a su próximo socio de ciberseguridad, lo primero es definir sus necesidades, que dependerán sobre todo del tipo de operaciones que realice su empresa, así como de las características de estas operaciones.

No será lo mismo, por ejemplo, una empresa con una pequeña oficina, con unos pocos ordenadores conectados a un único enrutador, que una empresa descentralizada, con decenas de trabajadores conectados desde sus propios ordenadores en distintas partes del mundo.

Así, el primer paso es definir las características de las operaciones de la empresa que serán relevantes a la hora de contratar una solución de ciberseguridad.

Lo que sigue es establecer un presupuesto, y comenzar con la verdadera búsqueda de socios.

Un socio de ciberseguridad ideal será uno cuyo enfoque este puesto únicamente en la ciberseguridad, en lugar de que esta constituya un área de su oferta. En general, lo conveniente es asociarse a una empresa que ofrezca toda una gama de soluciones de ciberseguridad, que cubran desde protección antimalware y antivirus, hasta herramientas de cortafuegos y soluciones de respaldo de archivos, entre tantas otras.

A su vez, el mundo del cibercrimen es uno en constante cambio y transformación, y así debe serlo también su socio de ciberseguridad. Deben poder adaptarse a los nuevos tipos de ataques, y ofrecer soluciones que apunten a mitigar cualquier clase de riesgo que pueda generar un daño a la integridad de su empresa.

Por otro lado, otro factor importante que a menudo se subestima es la disponibilidad. Los ataques pueden suceder en cualquier momento, y es fundamental contar con un monitoreo constante, así como con la posibilidad de acceder a un servicio de atención de urgencia para poder reaccionar lo más rápido posible en caso de un ataque o una disrupción.

Una última recomendación es siempre prestar atención a las certificaciones, tanto individuales como a nivel empresarial, que puedan ofrecer los potenciales socios de ciberseguridad, así como a las reseñas de otras empresas que ya trabajan con ellas.

La ciberseguridad es una problemática que afecta a un gran porcentaje de las empresas grandes, medianas y pequeñas de todo el mundo, y como sucede en tantos otros aspectos del mundo de los negocios, es mucho más económico prevenir, que lamentar.

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