Un careo entre el representante policial del Estado el 1-O y el entonces número dos de los Mossos sobre sus intervenciones en el referéndum pondría la guinda a un juicio ya de por sí histórico.

A la espera de si el tribunal del «procés» accede, esta bien podría ser una aproximación de lo que ocurriría, a tenor de lo que ya han puesto ambos de manifiesto en el juicio.

  • EL POLÉMICO BINOMIO

    DIEGO PÉREZ DE LOS COBOS (Coordinador del dispositivo policial del 1-O): Un «mecanismo» que estaba «hecho para que no funcionara» con una pareja de agentes en cada colegio sin capacidad de actuar, «más a modo de casi ofrecer una imagen institucional de unas elecciones al uso», y que podía «entorpecer» más que ayudar.

    Esa configuración era «más contraproducente que beneficiosa», una «estafa» que conoció cinco días antes del 1-O en una reunión en la que el fiscal recriminó al mayor Trapero la insuficiencia del plan. Nunca lo aceptó ni validó.

    FERRAN LÓPEZ (ex número dos de los Mossos): El binomio fue aprobado por De los Cobos. La pareja de Mossos era la encargada de ir a los colegios para intentar cerrarlos. Si no podía, se activarían a agentes de orden público de la Policía catalana y en un tercer escalón, se solicitaría el apoyo de los antidisturbios de los otros cuerpos. Su función no era enfrentarse a los manifestantes ni sumarse a los antidisturbios.

  • EL DISPOSITIVO

    DE LOS COBOS: Por un lado Mossos, y por otro Guardia Civil y Policía. Estos, listos para actuar si el dispositivo de la policía autonómica se demostraba «insuficiente, inadecuado e ineficaz», es decir «un escenario B», que suponía romper la coordinación con los Mossos y actuar por libre. Como así fue.

    LÓPEZ: No hubo un operativo exclusivo de Mossos porque lo que se articuló fue un «dispositivo conjunto, pactado y acordado» e incluso se ofreció crear un centro de mando único con la presencia de los tres cuerpos, que los mandos de las fuerzas del Estado no aceptaron pese a que «algunas de las suspicacias se hubiesen ahorrado con todos juntos en una sala intentando coordinar el dispositivo».

    Y la fractura del dispositivo se produjo cuando la Policía y la Guardia Civil intervinieron por su cuenta y se entró en una «situación nueva y desconocida».

  • LA QUIEBRA

    DE LOS COBOS: El paso al «escenario B» por el que Policía y Guardia Civil actuaban por «propia iniciativa». Sucedió en la mañana del 1-O cuando «poco a poco fuimos viendo que lamentablemente todo parecía indicar que nos acercábamos al escenario B». «Teníamos que actuar».

    Suspendió todas las reuniones de coordinación porque «no tenía sentido» mantenerlas al haber desaparecido el primer requisito de la coordinación: «la unidad de propósito».

    LÓPEZ: Ocurrió también el 1-O, en una reunión de coordinación con De los Cobos. «Me dice que se ha olvidado de la reunión, (…) que a partir de esa hora quedan desconvocadas». «Yo a esa hora le había preguntado por la quiebra del dispositivo, él no me dio información. No teníamos noticias de que hubiese fallado nada».

    Poco antes le preguntó por la intervención en centros de los otros cuerpos sin habérselo solicitado los Mossos. «‘Oye Diego, no es como habíamos quedado'», pero este le respondió que no sabía lo que pasaba; que más adelante le informaría. Pero no lo hizo.

  • ¿PASIVIDAD Y OBSTRUCCIÓN DE MOSSOS?

    DE LOS COBOS: Su plan no parecía encaminado a detener el referéndum, sino a permitirlo. Denunció que actuaron con «pasividad absoluta» y «obstrucción directa» a la actuación» de los otros dos cuerpos.

    LOPEZ: Los Mossos lograron que 239 centros no abriesen por la presencia de los binomios y cerraron 134 más. Y respecto a los 1.600 restantes, si solo se pudo hacer acta y no decomisar fue porque «el dispositivo quebró antes de ponerse en marcha».

  • ANTES DEL 1-O

    DE LOS COBOS: Quien debía cerrar los colegios eran los Mossos, aunque las visitas que realizaron «habían tenido la finalidad contraria a la que se pretendía» con la orden judicial.

    Lo que hacían era avisar «a bombo y platillo» que no desalojarían los centros si cuando llegasen a las seis de la mañana había «una masa de ciudadanos», niños y ancianos, como así se produjo en algunos colegios ante el llamamiento de las entidades soberanistas de que fueran ocupados antes de las 5.

    LÓPEZ: No solo Mossos debían cerrar colegios antes del 1-O. Y las visitas eran para «impedir el uso para actos preparatorios», pero nada pudieron hacer porque no había urnas ni papeletas sino actividades lúdicas.

    De toda esta actividad y de las 4.400 actas, estaba «en contacto permanente con el coordinador», de quien no recibió ninguna insinuación ni sugerencia para hacer una cosa diferente.

  • EL AUTO DEL TSJC

    DE LOS COBOS: «Expresamente no derogaba instrucciones del fiscal».

    LÓPEZ: Ninguna duda de que «el auto de la magistrada bajaba el telón de lo que decía la Fiscalía»; pedía cosas sensiblemente diferentes al fiscal, y cuando la autoridad judicial pide cosas distintas que el Ministerio Público, eso no es tema de debate.

  • SEGUIMIENTOS

    DE LOS COBOS: «Así me lo participaron los informes», que hacían referencia a labores de vigilancia «sobre nuestras unidades, incluso en algunos lugares donde estaban alojados». «Me comunican que se han detectado vehículos camuflados y que al comprobar las matrículas se comprueba que eran de Mossos».

    LÓPEZ: «Seguimientos, cero». «Rotundamente no». Nunca hubo y «puede preguntar a los 17.000 mossos, a sus familias, a sus vecinos».

    Si hubo peticiones sobre la ubicación de sus unidades fue para asegurarse de que salían bien de su alojamiento ante los intentos de boicotearles; pidieron información de los colegios donde estaban interviniendo para no duplicar esfuerzos; y las peticiones de matrícula fueron ante «actitudes» que «no eran normales».

Por Rafa Martínez y Miriam Mejías