El primer ministro francés, Édouard Philippe, dijo este martes que 1.796 personas han sido condenadas por su implicación en disturbios desde el comienzo hace tres meses de las protestas de los “chalecos amarillos”, y más de 1.400 esperan aún ser juzgadas.

“Desde el inicio de estos hechos, la Justicia ha pronunciado 1.796 condenas y 1.422 personas están aún en espera de juicio, explicó en una intervención en la Asamblea Nacional Philippe, que añadió que se han organizado 1.300 audiencias por el procedimiento de comparecencia inmediata.

Además, 316 personas han ingresado en prisión preventiva”, en espera de juicio.

El jefe del Gobierno fue interrogado por el presidente del grupo Modem (centristas) en la Cámara Baja, Patrick Mignola, sobre los ataques provocados contra instituciones y personas con ocasión de las protestas registradas en todo el país, en las que han participado, según las semanas, desde 50.000 a más de 200.000 personas cada vez.

Mignola pidió cuentas sobre las sanciones dada la “exasperación de los franceses”.

Philippe señaló que ha habido actos de “violencia contra las fuerzas del orden, contra bienes y personas” pero también contra lugares emblemáticos de la historia de nuestro país, por ejemplo, el Arco del Triunfo; o contra lugares que encarnan nuestra democracia, como la Asamblea Nacional” (AN).

Igualmente dio cuenta de “fuertes presiones contra los parlamentarios” y recordó el incendio provocado contra la residencia del presidente de la AN, Richard Ferrand, el pasado fin de semana; o las agresiones contra periodistas. Y consideró que algunos de esos hechos han dejado huella en “la conciencia colectiva”.

La respuesta ha venido en forma de “medidas policiales y judiciales extremadamente firmes”, señaló Philippe, que recordó algunos de incidentes, como el incendio a la Prefectura de Policía de Le Puy-en-Velay, por la que cinco personas fueron imputadas, dos de ellas menores, que han sido internados en un centro educativo.

El primer ministro se dijo “preocupado” por la “escena” que ilustran estos hechos.

“Más allá de la sanción, me gustaría instar al conjunto del país a mostrar su indignación. Los que se expresan gritando o con grafitis por la noche se escuchan quizás más que los franceses en su conjunto, pero mi convicción es que el pueblo francés no acepta esta forma de enfrentarse a nuestros” valores comunes, señaló.

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