Un paracaidista del Ejército de Tierra ha sido condenado a más de 23 años de prisión por abusar sexualmente y enviar vídeos y fotos pornográficas a dos menores en la localidad madrileña de Móstoles.

El militar, que se encuentra en la prisión de Alcalá de Henares desde el pasado mes de marzo, aprovechó la cercanía con las familias y su puesto como preparador físico en el club de tenis «Princesa», en el polideportivo Andrés Torrejón de la localidad madrileña de Móstoles, al que ambas acudían, para establecer contacto y mantener constantes conversaciones sexuales con ellas.

La familia de una de las víctimas descubrió lo que estaba pasando y denunció los hechos, por lo que en junio de 2018 fue detenido en la base española de Irak, donde estaba desplazado en ese momento.

La sentencia, a la que ha tenido acceso elDiario.es, explica que el militar, miembro de la Brigada Paracaidista Almogávares VI (BRIPAC) y destinado en Paracuellos del Jarama, tenía casi 40 años cuando empezó a mantener contacto de contenido sexual con ambas niñas.

Condenado a 23 años de prisión un paracaidista del Ejército de Tierra por enviar vídeos sexuales y abusar de dos menores
Condenado a 23 años de prisión un paracaidista del Ejército de Tierra por enviar vídeos sexuales y abusar de dos menores

El acusado era amigo íntimo del padre de una de las niñas, que por aquel entonces tenía 11 años, algo que aprovechó para tener un contacto constante con ella a través del teléfono móvil al que le mandaba mensajes explicándole cosas relacionadas con su trabajo como militar y que acabaron transformándose en conversaciones y videollamadas de contenido sexual y exigencias para que la niña le enviara también este tipo de material. El acusado llegó a abusar de ella una noche que se había quedado a dormir en su casa.

A la segunda víctima, de 13 años, el militar también le envió vídeos de contenido sexual aunque no consiguió que la menor también le enviara imágenes. Además de los mensajes sexuales, el militar realizaba tocamientos a las menores con mensajes cariñosos y les hacía regalos del Ejército de Tierra: camisetas, chapas con su nombre, camisetas y anillas que utilizaba en sus saltos como paracaidista.

Mientras una de las niñas mantenía conversaciones sexuales a través del teléfono con el acusado sus padres descubrieron lo que estaba pasando e interpusieron una denuncia. El juez de un juzgado de Móstoles ordenó la detención del militar, que se encontraba en ese momento en la base española de Besmayah, en Irak.

Delitos

Cuatro años después, la Audiencia Provincial de Madrid ha impuesto la condena más alta que pedía la Fiscalía: un total de 23 años y 2 meses de cárcel por un delito de abuso sexual, dos de corrupción de menores, otro de exhibicionismo y dos más de provocación sexual. Además tendrá que indemnizar a sus víctimas con 45.000 euros y 20.000 euros respectivamente y no podrá acercarse a ellas a menos de medio kilómetro.

Según informa elDiario.es, la sentencia fue dictada en marzo y la Audiencia Provincial decidió pocos días después que entrase en la prisión de Alcalá de Henares hasta que hubiese una resolución firme y allí se encuentra desde entonces. El militar ya ha recurrido su condena ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

La Policía encontró en el teléfono móvil del pedófilo más de 130 vídeos en el año y medio que estuvo hablando con las niñas, los mismos archivos que se encontraron en los teléfonos de sus víctimas.

El acusado llegó a reconocer parte de los mensajes enviados a las niñas y pidió perdón por ello, pero achacó su conducta pedófila a su trabajo en el Ejército de Tierra, algo rechazado rotundamente por los forenses.

La Audiencia de Madrid ha decidido aplicar la circunstancia agravante de prevalimiento al delito de abusos porque «era amigo de la familia» y aprovechó esa circunstancia y la de que era preparador físico de tenis en el polideportivo al que acudían ambas para imponer una relación abusiva interpersonal.

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