Este lunes, Yahaya Aminu Sharif, un músico de 22 años, ha sido condenado a morir en la horca por un Tribunal de la «sharía» en Kano, Nigeria, después de ser declarado culpable de blasfemar contra el profeta Mahoma en una de sus canciones.

Supuestamente, en la canción el joven alababa a un imam de la secta tijaniya a la que pertenece y le situaba por encima de Mahoma, algo considerado blasfemo.

En marzo pasado, Sharif hizo circular la canción a través de Whatsapp lo que provocó que unos manifestantes incendiaran la vivienda familiar del cantante.

Idris Ibrahim, el organizador de la protesta, señaló que los manifestantes buscaban «alertar al Gobierno para que haga lo necesario» y amenazó con «tomarse la justicia por su cuenta» si no se tomaban medidas contra el cantante.

Ibrahim, en declaraciones a la cadena de televisión británica BBC, ha indicado que el fallo servirá como advertencia a «aquellos que estén planteándose seguir en camino de Yahaya». «El veredicto servirá como disuasión a otros que piensen que pueden insultar a nuestra religión o a nuestro profeta y salir impunes», ha recalcado.

El juicio contra el cantante duró cuatro meses y se celebró a puerta cerrada por motivos de seguridad, tal y como indicó Baba-Jibo Ibrahim, el portavoz del Ministerio de Justicia de la región de Kano.

Desde que varios estados del norte de Nigeria reintrodujeron una versión más estricta de la «sharía», a muchos sentenciados por la ley islámica en Nigeria les han amputado las extremidades y Sharif es la segunda persona condenada a muerte por presunta blasfemia.

Por otra parte, otro tribunal islámico de Kano ha condenado a un niño de trece años a diez años de cárcel por hacer comentarios «despectivos» sobre Dios durante una discusión en público.