Después de las Navidades, España se ha sumergido en una tercera ola que empieza a poner contra la cuerda a los hospitales tras dispararse los contagios, aumentar los pacientes enfermos de covid-19 ingresados y los pacientes infectados que se encuentran en las unidades de cuidados intensivos.

Algunos expertos piden un confinamiento domiciliario para frenar la transmisión del virus y evitar un colapso hospitalario mientras otros son partidarios de endurecer las medidas para conseguir doblegar la curva como cancelar las clases presenciales o cerrando los comercios no esenciales.

El pasado lunes, el Ministerio de Sanidad notificó 61.422 casos frente a los 30.579 del lunes anterior y este martes registró 408 muertos en las últimas 24 horas.

Además, en los últimos 14 días la incidencia acumulada no ha bajado de los 25/50 casos de coronavirus por 100.000 habitantes para que la epidemia pueda considerarse como «controlada». La mayoría de regiones se encuentran otra vez en situación de riesgo «extremo».

Diferentes opiniones sobre el confinamiento durante la tercera ola

Todos los expertos coinciden en que hay que endurecer medidas desde un punto de vista más generalizado y centralista que el que se aplicó durante la segunda ola, donde cada comunidad autónoma vivía evoluciones distintas, porque ahora se está complicando en todos lados.

Pero esa opinión no coincide con la de Salvador Illa, con la de Fernando Simón y con la de otros altos cargos del Gobierno que creen que, de momento, las medidas de la segunda ola serán suficientes para doblegar a la tercera.

Este martes, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, dijo que: «Ya sabemos lo que hay que hacer para volver a controlar el incremento de casos, que es lo que ya hicimos en la segunda ola. El conjunto de medidas que están recogidas en la estrategia que acordamos con las comunidades autónomas son las que hay que aplicar y por eso de momento pensamos que no hay que dar ningún paso más y descartamos un confinamiento domiciliario».

Por otra parte, el director del Centro de Coordinación y emergencias Sanitarias, Fernando Simón, afirmó que «no estamos en una situación similar a la de la primera ola, creo que podemos conseguir controlar esta tercera ola sin necesidad de un confinamiento domiciliario estricto como ocurrió en marzo».

Los colegios de médicos de Murcia y de Castellón son partidarios de un confinamiento debido a la grave realidad epidemiológica y a la saturación y el cansancio de los profesionales sanitarios.

El epidemiólogo Pedro Gullón, tal y como recoge infoLibre, ha señalado que «podemos llamarlo confinamiento o no, pero lo principal es cerrar la actividad no esencial. Eso sí: durante más de 15 días. Toda medida que tomemos va a tener que durar más tiempo», asegura.

Gullón es partidario de mantener los paseos y el deporte al aire libre y considera que el cierre de los colegios «es lo más extremo del mundo» y por ahora no tendría por qué llevarse a cabo.

Los expertos piden confinar España durante más de 15 días tras estudiar el alcance de la tercera ola
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Sin embargo, Rafael Bengoa, exdirigente de la OMS, cree que hay que volver a marzo en todos los aspectos. «Más bien de tres semanas y hacerlo compatible con que la gente pueda ir a vacunarse», considera. Es taxativo: «Sin colegios. El virus nos dice que no hay refugio. Las medidas a medias son respetables, pero no está funcionando. Es como si le dieras a un paciente con una infección bacteriana grave solo media dosis de antibiótico a sabiendas, a ver lo que pasa. O a un paciente con cáncer la mitad de la quimioterapia».

El virólogo Carlos Pereira, entrevistado por Nius Diario, ha ido más allá y apuesta por dos meses de encierro. «Exactamente igual que el de marzo, combinado con unas medidas de desescalada más estrictas que las que tuvimos a partir de mayo». En su opinión, «solo así conseguiremos, además de doblegar la curva de contagios, vencer al virus».

Medidas en el resto de Europa

Portugal cerrará durante un mes todos los comercios no esenciales, aunque mantendrá abiertas las escuelas y permitirá el servicio a domicilio.

En Reino Unido, país donde se ha detectado la nueva variante del SARS-CoV2, solo se permite la salida del hogar por un «motivo esencial» como pasear, hacer ejercicio, labores de cuidados o la imposibilidad de mantener la convivencia debido a una pelea o a situaciones de violencia.

Francia estuvo con todos los establecimientos cerrados durante noviembre y parte de diciembre, y aún siguen cerrados bares y restaurantes.
Alemania, cerró todo a mediados de diciembre y seguirá así, al menos, hasta el 31 de enero. La semana pasada pasaron de permitir reuniones de máximo cinco personas de dos hogares a dejar solo a una persona por visita. Además, los colegios han cerrado.
Por su parte, Italia, endureció las restricciones con motivo de las fiestas impidiendo el viaje entre provincias y el desplazamiento a otros hogares durante las fechas más señaladas.

En relación a la nueva mutación del SARS-CoV2, los expertos aseguran que la variante podría complicar la lucha contra la pandemia, pero ese no es el único factor ni el más determinante.

«No estamos haciendo una vigilancia estricta de la variante, creo que tenemos que mejorar en estas semanas», asegura Gullón y advierte que «mientras no se tomen medidas drásticas, al transmitirse más fácilmente se convierte en la variante predominante porque va desplazando al resto. Al final, si se convierte en la predominante, significa que va a haber muchos más casos».

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