Con el verano a la vuelta de la esquina son muchas las dudas que nos asaltan sobre el uso de las playas para evitar contagios por coronavirus. Aunque no se debe bajar la guardia no tenemos por qué renunciar al sol y a la playa.

En esta «nueva normalidad» podemos ir a la playa, bañarnos y tomar el sol, pero no debemos olvidar las normas de distanciamiento social e higiene necesarios. Sobre todo debemos regirnos por el sentido común y no ir a la playa si tenemos síntomas compatibles con Covid-19 o si hemos tenido contacto con personas contagiadas.

Al final del estado de alarma serán los gobiernos locales los encargados de implantar sus medidas como límites de aforo para evitar aglomeraciones, accesos de entrada y salida, arenales con parcelas, límite de permanencia e incluso acceso con cita previa.

La normativa recomienda una distancia o separación entre usuarios no inferior a cuatro metros ya que los dos metros recomendados en otras circunstancias pueden no ser suficientes debido a la acción del viento. Habrá playas, que como ya hemos dicho anteriormente, estarán divididas por sectores para garantizar esta separación entre usuarios. Estas medidas de distanciamiento social también tendrán que ser respetadas en el acceso a las zonas de baño y en los paseos por la orilla.

Los socorristas seguirán velando por nuestra seguridad pero serán los ayuntamientos los que decidan si añaden o no un nuevo complemento a su uniforme, la mascarilla. Eso sí, este verano no habrá «boca a boca» y en su lugar se podrá usar el balón de resucitación y se priorizarán las compresiones torácicas.

En el caso de los aseos, estos deben disponer de jabón y gel hidroalcohólico y su ocupación máxima será de una persona, salvo en el caso de personas que puedan necesitar asistencia como dependientes o niños pequeños, en cuyo caso podrán ir acompañados por otra persona. Se reforzará la limpieza y desinfección de los mismos y se aconseja evitar urinarios de pared masculinos. Además la descarga de los váteres deberá hacerse con las tapas bajadas para evitar las microgotas.

¿Y qué pasa con las duchas? La Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC) dice que es mejor precintarlas o quitarlas. Tanto las duchas como los lavapiés públicos pueden convertirse en focos de infección que es mejor evitar.

Se recomienda a los ciudadanos que se duchen antes de ir y al llegar a la playa en sus domicilios o alojamientos. Una alternativa para mantener nuestro cabello limpio sin abusar del agua es el champú seco. Este producto lleva ya varios años en el mercado y su uso nos ayuda a recuperar el aspecto limpio de nuestro pelo. Podemos encontrarlo en spray o en espuma y su uso es muy sencillo. En el caso del spray rocías el producto sobre el pelo y lo masajeas o cepillas hasta que desaparezcan los restos y en el caso del champú seco en espuma basta con aplicar la espuma, masajear hasta que desaparezca, dejar secar y peinar. Entra aquí para más información sobre el champú en seco.

Para todos aquellos que en vez de bañarse y tomar el sol prefieren el chiringuito de la playa deben saber que la normativa a seguir es la misma que para cualquier establecimiento de hostelería, tanto en límite de aforo, distanciamiento, limpieza y desinfección.

En cuanto a los objetos personales deben ser transportados en bolsas adecuadas, además tanto la ubicación de estos como de toallas y tumbonas se llevará a cabo de modo que se garantice un perímetro de seguridad respecto al resto de usuarios.