La ministra de Educación, Isabel Celaá, ha repetido en varias entrevistas que «cuanto menor es el niño, menor posibilidad tiene de transmitir el virus», pero desde Educación matizan que «la literatura médica y científica es todavía limitada».

La ciencia ha pasado de sospechar que los menores podrían ser supercontagiadores silenciosos a considerar que su impacto es mínimo, aunque todavía no hay un consenso al respecto. Es un tema preocupante, pues niños y niñas regresarán a las aulas en septiembre.

Un estudio realizado en el Hospital General de Massachusetts para Niños (EE.UU.), el más completo hasta la fecha según sus autores, llega a una preocupante conclusión: los niños juegan un papel más importante en la propagación comunitaria de covid-19 de lo que se pensaba hasta ahora. Sin embargo, tanto este, como la mayoría de los estudios que citan en estos meses, se han realizado durante el confinamiento, sin que los menores convivan con otros y con los colegios cerrados, lo que podría generar un sesgo.

En lo que sí coinciden todos los estudios es en que los niños desarrollan menos síntomas y los que los tienen son menos graves que en los adultos, pero eso no implica necesariamente que tienen menor poder de transmisión del virus.

Los menores de 20 años tienen la mitad de posibilidades de infectarse que los adultos, y los síntomas clínicos solo se manifiestan en el 21%, según un estudio publicado en Nature. Pero los autores creen que, aunque los niños contagiados tienen menos probabilidades de desarrollar síntomas clínicos, «podrían ser capaces de transmitir el virus a otros». Uno de los factores clave es que los niños tienden a hacer más contactos sociales que los adultos y, por tanto, en igualdad de condiciones, deberían contribuir más a la transmisión que los adultos.

Un estudio inicial sobre la transmisión en hogares de China apuntaba a que los niños tenían un riesgo de infección similar al de la población general, por lo que los autores recomendaban tenerlos en cuenta a la hora de tomar medidas.

Otros análisis han ido desmontando esta idea con el tiempo. Un estudio en los Alpes franceses siguió el caso de un niño con COVID-19 que no había contagiado a nadie a pesar de estar en contacto con más de cien niños. En otro estudio en Australia se dio seguimiento a 863 contactos cercanos de nueve niños y nueve profesores analizando si habían desarrollado anticuerpos, pero no se encontró evidencia alguna de contagio. El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) concluyó en un informe del 23 de abril que «la transmisión de niños a adultos parece ser poco común».

Fuentes: Newtral, Children are not COVID-19 super spreaders: time to go back to school, Q&A, ECDC, Epidemiology and transmission of COVID-19 in 391 cases and 1286 of their close contacts in Shenzhen, China: a retrospective cohort study y Cluster of Coronavirus Disease 2019 (COVID-19) in the French Alps, February 2020.