España vive, de nuevo, un debate en el seno del gobierno por la posición de los dos partidos que lo forman frente a la derogación de la reforma laboral. La imagen política que se proyecta hacia la izquierda es de un Unidas Podemos que ha de tirar del PSOE para arrancarle medidas de carácter social que sean capaces de paliar la desigualdad que la actual crisis económica y las medidas neoliberales del PP han provocado. Mientras tanto, la sociedad que precisamente se ve afectada por los ninguneos del gobierno y su servilismo hacia la patronal no parece ver la luz al final de un túnel lleno de promesas.

La reforma laboral supuso uno de los principales puntos del programa del PSOE antes de su llegada a la presidencia. De hecho, podemos ver a Pedro Sánchez publicar en Twitter, en numerosas ocasiones, que derogar la reforma laboral será una de sus primeras medidas:

Fuente: Twitter

En sus tweets hacía referencia a la temporalidad de los contratos firmados, la falta de derechos laborales o el quebrantamiento de la seguridad social que provoca. Con la misma insistencia puesta en derogarla, tal como hizo hace apenas unos años, hoy se resiste a que sea Yolanda Díaz quien la lidere o ponga en marcha antes de diciembre, tal y como desde el ministerio de trabajo se lleva diciendo desde hace días.

Entonces, si Pedro Sánchez quería derogarla tan urgentemente, ¿qué ha cambiado? Los números del paro indican que desde el 2016 hasta ahora la situación de los trabajadores ha mejorado, frente a un 18,6% de desempleo y 42% de desempleo juvenil hace cinco años nos encontramos en el 14% de desempleo y 33% de desempleo juvenil. ¿Significa esto que el presidente cree que la reforma laboral funciona? Antes de la pandemia el salario más habitual en España ascendía a 18.489 euros y el 18% de los trabajadores cobró menos del salario mínimo en 2019. Ahora los números no son muy esperanzadores y la precariedad y trabajadores pobres van en aumento por la subida de los precios frente a un salario que se mantiene o disminuye y un país que retrocede en derechos.

No, ni la reforma laboral mejora las condiciones de trabajo de las personas ni Pedro Sánchez ha cambiado de opinión o de ideología, aunque sí de discurso. Las promesas que hace en materia social no sólo se centran en el ámbito laboral, sino que se extienden hacia la libertad de expresión o el acceso a la vivienda, entre otros. El PSOE conoce bien la situación que el mercado laboral atraviesa y también a quién beneficia. Por ello, las promesas destinadas a su derogación y su incumplimiento tienen especial sentido: la desactivación del movimiento que exige una mayor calidad de vida a través de la redirección de la rabia. Esto sitúa al PSOE como un elemento del sistema, posición que mantiene desde hace décadas y que se ve en la modificación de la reforma laboral que pretende llevar a cabo. Insuficientes medidas que procuran regular la temporalidad pero que no recupera la indemnización por despido de 45 días o aborda el problema de la contratación y su regulación, como con una penalización sobre las contrataciones ilegales, tal y como comentaba el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, hace tan sólo una semana.

Mientras el PSOE intenta evitar que sea la patronal la que salga perdiendo del nuevo acuerdo de gobierno sobre la reforma laboral, Unidas Podemos intenta arrancar alguna medida que disimule la vergonzosa propuesta de la modificación de la reforma laboral y que cumpla con el verdadero objetivo que desde numerosos sectores de la izquierda se plantea que es: poder decir que se ha hecho algo al respecto para así hacer creer que el objetivo de respetar a los trabajadores está conseguido. En Podemos están cada vez más hartos del PSOE y sus continuas traiciones y juegos sucios. El historial del PSOE en esta materia es extenso y la formación morada, que ahora ve cómo a su diputado Alberto Rodríguez se le retira el escaño, cada vez tiene una relación más tensa con los socialistas. El tira y afloja entre ambos partidos por medidas incapaces de abordar las razones por las que los trabajadores se ven ninguneados por la patronal alarga en el tiempo la precariedad, la pobreza y, por supuesto, el privilegio de aquellos para quienes realmente gobiernan.

1 Comentario

  1. NO deberíamos sorprendernos a estas alturas de que la otra pata del bipartidismo, el PSOE, que nos gobierna desde hace 40 años, se comporte como siempre lo ha hecho:TRAICIONANDO DESCARADAMENTE A LA CLASE TRABAJADORA.
    Como decía Einstein: «Repetir las mismas infructuosas medidas una y otra vez, no va a solucionar nada».
    Mientras sigamos votando a este perverso bipartidismo, LA COSA NO VA A CAMBIAR.

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