La opositora Unidad Nacional Azul y Blanco invitó este jueves a la población de Nicaragua a dejar una «huella azul y blanco» el sábado 13, para mostrar rechazo al presidente Daniel Ortega y en recuerdo de los primeros manifestantes que murieron en el estallido social de abril de 2018.

«Dejá tu huella azul y blanco, vistamos nuestra ciudad con los colores de la bandera (nicaragüense)», indicó la Unidad, en carteles distribuidos vía electrónica.

El objetivo es que prevalezcan en «todas las calles de Nicaragua» los colores de la bandera del país, que el Gobierno considera subversivo, según los organizadores de la manifestación.

La Unidad propuso a los nicaragüenses hacer pintas o esténciles de tonos azul y blanco en las paredes, lanzar globos con los mismos colores, o regar papelillos en tonalidades similares por las calles.

La protesta, poco convencional, obedece a que los organizadores intentan resguardar la seguridad de los manifestantes, para que estos no sean arrestados por la Policía Nacional o agredidos por fanáticos del Gobierno al expresar su rechazo a Ortega, según ha indicado la Unidad.

La Policía de Nicaragua mantiene una prohibición a cualquier protesta contra Ortega, pese a las críticas porque la disposición va en contra de la Constitución nicaragüense.

Nicaragua atraviesa una crisis que desde abril de 2018 ha dejado 325 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque algunos grupos elevan a 568 las víctimas mortales, y el Ejecutivo reconoce 199.

Adicionalmente se cuentan entre 779 y 809 «presos políticos», casi el doble de los que reconoce el Gobierno, que los identifica como «terroristas», «golpistas» o «delincuentes comunes».

La CIDH ha responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por crímenes de «lesa humanidad».

La Organización de los Estados Americanos (OEA) tiene en proceso la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, por rompimiento del orden constitucional, que de ejecutarse suspendería a Nicaragua del organismo continental.