La pandemia de la COVID-19 no solo ha traído importantes cambios a nivel social, también está empezando a dejar una importante huella en la economía internacional. Los datos oficiales, publicados por el Ministerio de Seguridad Social, han reflejado un detalle bastante interesante en uno de los aspectos más importantes de nuestro país: el sistema de pensiones.

Durante el último mes, el gasto en pensiones ha disminuido en casi 10 millones de euros. Un descenso de casi el 0,3% con respecto a abril que rompe una habitual tendencia de crecimiento debido al envejecimiento de la población. Uno que puede servir para paliar el que muchos especialistas auguran que será uno de los problemas de la probable crisis económica que se avecina. Y es que es muy posible que el Estado tenga problemas en el futuro para garantizar el pago íntegro de las pensiones.

Europa, candidata para reforzar las pensiones españolas

Ser previsor de cara a las pensiones es algo que todos los expertos recomiendan a nivel individual. Existen webs como Tu proyecto de Vida que se especializan en aconsejar en relación con esto, como también en otros aspectos. Parece que el ahorro personal va a ser actualmente una de las mejores formas de tener seguridad de cara al futuro en cuanto a pensiones, y es que la crisis del coronavirus puede dejar serias secuelas en el sistema español.

La AIReF adelanta una caída del sistema de la Seguridad Social del 3,4%, con un déficit que, siendo optimistas, apunta a un 5% para todo el 2020. Este servicio público está haciendo frente a las enormes pérdidas económicas de numerosas empresas debido al confinamiento, a lo que se suma la labor del SEPE ofreciendo ayudas a todos los trabajadores que se han tenido que acoger a los ERTE por la complicada situación laboral. Esto está provocando un gasto inmenso, y cuya sombra se va a prolongar mucho más de lo previsto por la caída de la facturación en general.

Todo ese capital destinado a las personas mayores a través de las pensiones contributivas, por las que la población de edad más avanzada lleva años peleando, y las no contributivas, se ve en serio peligro. El déficit excesivo de la Seguridad Social ya está cifrado en unos 60.000 millones de euros, y ese descenso cada vez más acentuado hace que no haya suficiente capital para afrontar el dinero destinado a las pensiones. La única vía posible de mantener el sistema de forma adecuada es buscando una inyección económica extra.

El plan europeo de recuperación económica

Previendo la complicada situación económica que se está extendiendo por toda la región europea, los miembros de la UE se han puesto manos a la obra para trabajar en un plan de recuperación con importantes inyecciones de capital. Desde Bruselas se ha propuesto un plan con un capital total de 750 mil millones de euros a repartir entre los estados miembros de la comunidad con el fin de poder hacer frente a todos los gastos y buscar cierta estabilidad a nivel económico.

Italia y España son los principales beneficiados de este proyecto. De hecho, las estimaciones de la Comisión Europea cifran en un total de 140 mil millones de euros los que llegarán al territorio español. La estructura de estos será heterogénea, y es que, de esa cifra total, 63 mil millones de euros se harán efectivos en forma de crédito, mientras que 77 mil millones se llevarán a cabo a través de transferencias.

La alta deuda adquirida en España, sumada al fortísimo impacto de la COVID-19, ha hecho que, precisamente, sea una de las que más necesite esa inyección de capital para poder hacer frente a la delicada situación que tiene por delante. Se desconoce, por el momento, si esas son las cifras definitivas del dinero que se obtendrá, como también cómo este se distribuirá; pero, sea como fuere, es un movimiento más que necesario para intentar que la desestabilidad económica sea lo menos pronunciada posible.

Muchos sectores se han visto afectados por la pandemia, y eso es algo que atañe a toda la población. El sistema económico del país es como un conjunto de engranajes en el que, cuando uno falla, todo lo demás también lo hace. Por eso, también las pensiones están viendo el peligro en el frente dada la situación actual. Desde el Gobierno prometen mantenerlas y buscar siempre la forma de ayudar a los pensionistas, pero la situación pinta complicada.

El recorte en gasto, un pequeño balón de oxígeno

El gasto en pensiones ha caído en el mes de mayo por varios factores que resultan obvios. El número de pensionistas se ha visto reducido debido al efecto del coronavirus, como también se ha registrado un descenso en el número de altas para el sistema de pensiones. El gran motivo de ello es que la enfermedad ha sido especialmente peligrosa para las personas de avanzada edad, y es que más del 80% de las víctimas mortales de la pandemia superan los 70 años de edad.

Para ver los números más fácilmente, solo hay que contemplar cómo, según registros oficiales,el total de pensiones contributivas abonadas en mayo ha sido de 9.754.137, casi 40.000 por debajo de lo indicado en el mes anterior. Es una caída que se repite por tercer mes consecutivo, dando lugar a un escenario de lo más anómalo para el sistema de  pensiones español, pero causado también por una situación que ha extendido su anomalía por todo el mundo.

También cabe decir que parte de este descenso se ha debido al cierre de las oficinas por el estado de alarma. Ha habido un descenso de casi el 34% en el total de expedientes iniciados si se comparan los datos de 2020 con los de 2019. Y es que la COVID-19 lo ha cambiado absolutamente todo. Su efecto puede haber servido para oxigenar un poco un sistema cuyo gasto puede ser insostenible en los próximos meses sin ayudas externas; pero es posible que, dada su situación actual y los planes europeos, pueda salir adelante.