La relación entre Turquía y Estados Unidos vivió este jueves un nuevo episodio de tensión cuando el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, acusó a Washington de emitir un comunicado que no refleja fielmente el contenido de su reunión con el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo.

«Yo estaba allí y sé que no se emplearon esas palabras», acusó Cavusoglu al ser preguntado por su encuentro con el secretario de Estado de EE.UU.

La polémica surgió cuando, tras el encuentro que mantuvieron este miércoles los dos ministros, el Gobierno estadounidense emitió un comunicado en el que señalaba que ambos funcionarios abordaron la posibilidad de que Ankara lance una ofensiva en el norte de Siria.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha amenazado con recurrir al Ejército debido a la presencia en la zona de milicias kurdas, consideras «terroristas» por su relación con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), proscrito en Turquía.

Sin embargo, Washington se ha comprometido a defender a estas milicias que combatieron a su lado contra los terroristas del Estado Islámico en Siria.

«Respecto a Siria, particularmente, nunca mencionaron nada sobre las acciones unilaterales de Turquía. Tan solo acordamos seguir trabajando juntos», aseguró hoy Cavusoglu.

A lo largo de los últimos meses, Ankara y Washington han negociado la posibilidad de establecer una «zona segura» en la frontera entre Turquía y Siria para evitar conflictos con los kurdos.

Asimismo, el ministro turco se refirió al otro gran escollo que lastra en estos momentos la relación bilateral entre ambos países, la adquisición por parte de las Fuerzas Armadas turcas del sistema de misiles S-400 de fabricación rusa, una operación a la que se opone el Pentágono.

Cavusoglu se comprometió a que la adopción del sistema ruso «no representará ninguna amenaza» para los miembros de la OTAN, que es el argumento esgrimido por Washington para exigir a Ankara que cancele la operación.

El ministro defendió hoy la «transparencia» del proceso y volvió a decir que, a pesar de la insistencia de EE.UU., es «un trato hecho», por lo que no hay marcha atrás.

En este sentido, el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, reconoció que éste es un tema que ha sido abordado durante el encuentro ministerial de la OTAN celebrado hoy, pero puso en duda que los esfuerzos estadounidenses puedan llegar a buen puerto.

«Hablamos del asunto, de dónde Turquía compra sus equipos de defensa. Nos dijeron que están hablando con EE.UU., pero tengo la impresión de que el acuerdo (con Rusia) no puede cambiarse», declaró Maas en una rueda de prensa celebrada en los márgenes de la reunión de la Alianza Atlántica.