La semana pasada en el homenaje nacional que se rindió al profesor Samuel Paty decapitado por mostrar las caricaturas del profeta Mahoma a sus alumnos en una clase sobre la libertad de expresión, el presidente de Francia Emmanuel Macron pronunció unos comentarios sobre el islam y mostró su respaldo a las caricaturas del profeta Mahoma como defensa de la libertad de expresión.

Las imágenes de Mahoma son vistas como tabú en el islam, por lo que las palabras del mandatario provocaron una ola de condena en todo el mundo musulmán, que pidió un boicot completo de los productos franceses.

Los observadores creen que, con su apoyo a la islamofobia, Macron quiere desviar la atención pública de las continuas manifestaciones contra sus políticas y la mala situación económica que está sufriendo Francia.

Además de condenar la publicación de dichas caricaturas, los pueblos y los gobiernos de varios países islámicos han denunciado que la libertad de expresión no implica, en absoluto, lanzar “insultos a los valores del Islam y las creencias de los musulmanes”, y han advertido a las autoridades galas de que están contribuyendo a la “incitación del odio” en el país europeo.

Tan solo un día después de las palabras de Macron apoyando actos islamofóbicos, Francia registró un caso de islamofobia en el que atacaron a dos hermanos jordanos por hablar en árabe.

Muhamad Abu Eid y su hermana Heba fueron atacados por una pareja francesa por hablar en árabe entre ellos mientras esperaban un autobús en la ciudad de Angers.

Los hermanos fueron insultados en la parada y perseguidos hasta dentro del autobús por la pareja. Luego les siguieron hasta el recinto de un alojamiento para estudiantes donde les golpearon.

Muhamad Abu Eid sufrió lesiones en la cara para proteger a su hermana y tuvo que ser llevado al hospital. Según ha explicado, el hombre les gritaba: “Esto es Francia. Es nuestro país no el suyo”.

Los hermanos han explicado que pidieron a los testigos que llamasen a la Policía pero se negaron a hacerlo.

«Nosotros queremos denunciar el agresivo ataque racista que sufrimos para proteger a los jordanos y a los estudiantes y a los ciudadanos árabes en Francia», escribió el hermano en Facebook.

Marruecos ha sido uno de los países que han arremetido contra el presidente francés por justificar las blasfemias contra el Profeta del Islam (P). La Cancillería de Marruecos condenó la publicación de las controvertidas caricaturas del Hazrat Mohamad (la paz sea con él) en la revista satírica francesa Charlie Hebdo y consideró que el acto supone un “ultraje” al Islam y al Profeta.

La Cartera marroquí denunció en un comunicado que la libertad de expresión no justifica “de ningún modo la provocación insultante y la ofensa injuriosa de la religión musulmana (que profesan) más de dos mil millones de fieles”.

Países como Irán, Paquistán, Irak, El Líbano, Palestina, Bangladés y Turquía han sido escenarios de protestas contra las declaraciones islamófobas de Macron en las que aseguran que el ataque a los símbolos sagrados del islam no es tolerable ni aceptable.