Los abusos de precios por parte de la industria farmacéutica es algo clásico en Estados Unidos, con un sistema sanitario que no funciona y que deja en la estacada a los que menos recursos económicos tienen. Las muertes y la lucha de los diabéticos por conseguir su dosis de insulina, algo que debería ser gratuito, demuestra la necesidad de reformas profundas. Un estudio de 2017 concluyó que la diabetes es la tercera causa de muerte en EEUU.

Actualmente, una ampolla de insulina cuesta en Estados Unidos unos 300 dólares y uno de cada cuatro diabéticos se ve obligado a racionar la insulina en EE.UU., según otro estudio publicado en la revista académica de la American Medical Association.

El precio promedio de la insulina entre 2012 y 2016 en EEUU casi se duplicó a 5.196 euros al año para personas con diabetes tipo 1. Los costes de producción de una ampolla de insulina se calcula que están en torno a los 5 dólares, mientras que las empresas farmacéuticas cobran hasta 540 dólares por cada ampolla, según informa The Guardian.

Se están reportando muertes de estadounidenses por no poder comprar su dosis de insulina, según el mismo medio, esto sumado a otros gastos como jeringuillas y dispositivos para la medición de glucosa en sangre. Según un estudio de 2012, 2 millones de diabéticos estadounidenses de menos de 65 años no tienen seguro de salud ya que su precio es inasumible o, directamente, no son aceptados por el seguro debido al coste de los medicamentos.

Aproximadamente 1.250.000 estadounidenses viven actualmente con un diagnóstico de diabetes tipo 1 y se estima que en 2050 el número llegará a los 5 millones. Las personas con diabetes tipo 1 necesitan varias dosis diarias de insulina, mientras que aquellas con diabetes tipo 2 requieren dosis que varían.

Existen 23,1 millones de estadounidenses diagnosticados con diabetes, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, que estima que otros millones más viven sin un diagnóstico o son prediabéticos.

Esta situación hace a menudo que los enfermos de diabetes compren la insulina en Canadá o que recurran al mercado negro. A principios de este año, Lija Greenseid de Minnesota organizó «Procesión a Canadá», una campaña de diabéticos tipo 1 y sus familias para viajar a Canadá a comprar insulina y generar conciencia sobre los desorbitantes precios del medicamento en EEUU. Greenseid ha viajado a varios países del mundo donde pudo comprar insulina sin receta y por una fracción del precio comercial al que se vende en EEUU.