Los videojuegos han evolucionado de ser simplemente una forma de entretenimiento para niños, a convertirse en canales efectivos para compartir historias profundas, agilizar el desarrollo de habilidades, e incluso crear miles de negocios alrededor del mundo. Sin embargo, en los últimos años también han evolucionado para brindar opciones de inversión.

Esto estaría ocurriendo de la mano de los tokens no fungibles (NFT, por sus siglas en inglés), activos digitales que han ganado popularidad en la industria al brindar un incentivo adicional: no solo juegas para entretenerte, sino también para ganar dinero. Aunque innovador, lo cierto es que ya existirían muchos juegos en seguir este modelo.

Los juegos y el Play-to-Earn

Se trata del Play-to-Earn (juega para ganar), un modelo de negocio que hace referencia a la necesidad de no solo invertir una suma determinada para generar retornos, sino también de aprovechar las mecánicas jugables del título para potenciar dichas ganancias. A diferencia del modelo tradicional (de ganancias unilaterales para el desarrollador), aquí los jugadores también ganan.

Los juegos que siguen este modelo se basan en la tecnología Blockchain, emitiendo tokens que funcionan como el canal de entrada para el jugador. Este último invierte en la compra de tokens dentro de lo que se denominan “metaversos”, que pueden verse como personajes, terrenos, edificaciones, entre otros.

Al jugar, el jugador obtiene más tokens que pueden venderse a través de plataformas de exchange, generando ingresos de forma periódica. Axie Infinity y Plants vs Undead serían los ejemplos más populares de este modelo, sin embargo, también es posible encontrar títulos como CryptoBlades o Alien Worlds.

Contraste con la inversión tradicional

La principal diferencia es que quien invierte en una criptomoneda tradicional, simplemente espera a que el valor incremente para vender y generar retornos. Quien invierte en un juego Play-to-Earn tiene la posibilidad de incrementar el número de tokens a medida que juega, aumentando a su vez las ganancias generadas.

Si bien “jugar para ganar” trae un beneficio diferencial, la volatilidad sería mucho más riesgosa para quienes juegan este tipo de títulos, siendo posible perder el valor total de la inversión en cuestión de semanas, pero sumando a esa pérdida todo el tiempo que invertimos en el juego.

Un ejemplo de esto sería el de Plants vs Undead, cuyo token (PVU) pasó de valer $25 cuando estuvo en su pico máximo, a menos de $1,7 en tan solo 2 meses.

Este motivo, en conjunto con el desconocimiento generalizado que existe sobre el mundo de los videojuegos y las criptomonedas, ha hecho que los videojuegos Play-to-Earn sigan siendo una suerte de novedad para muchos, con los inversionistas prefiriendo utilizar plataformas de exchange tradicionales, o bots de inversión como Immediate Edge, que no requiere de conocimientos sobre el mercado, ni de tener criptomonedas almacenadas.

El mercado tradicional las rechaza

Aunque la prensa ha hecho creer que este modelo ha sido aceptado no solo por los jugadores, sino también por la industria, la realidad sería distinta. La entrada de los NFT al mundo de los videojuegos ha sido rechazada por buena parte de los “gamers”, así como también por algunas empresas.

El caso más reciente fue el de Steam, la plataforma de distribución de videojuegos más importante del mundo, que informó que desde este verano prohibirá la publicación de cualquier título que incluya contenido con valor en el mundo real, haciendo referencia a los NFT. No existe un motivo explícito sobre esto, pero se especula que podría ser un esfuerzo por evitar problemas legales.

Epic sería la única plataforma de la industria en aceptar abiertamente estos token, con Tim Sweeney, CEO de la compañía, asegurando que se tratan de una forma de innovación bienvenida.

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