Ciudadanos ya ha registrado su propuesta para dar vía libre a los vientres de alquiler en territorio nacional y no ha hecho precisamente el mismo día que se celebra en Madrid el pregón del Orgullo LGTBI.

Según la formación naranja, presenta esta ley para «ampliar los derechos» de las parejas homosexuales, sin embargo el colectivo rechaza este debate como cuestión prioritaria y, de hecho, la mayoría de los colectivos no cuentan con una posición firme al respecto.

Públicamente, tanto el PSOE como Podemos se han manifestado abiertamente contrarios a permitir esta práctica que trata a los niños como si fueran mercancía. También Vox. Rocío Monasterio, presidenta del partido ultra en Madrid, criticó a Rivera por, a su juicio, «comprar niños como el que compra zapatos», aunque su razón es más cercana a la religión y a la xenofobia.

Ciudadanos ha centrado buena parte de sus políticas LGTBI casi en exclusiva en una suerte de alegato por la regulación de los vientres de alquiler. El populismo que destila la formación naranja sale a la luz cuando se observa cuando se presentaron las medidas y se comprueba que fueron, además de durante la semana del Orgullo de este año, durante la del año pasado. Rivera asistió al acto junto a la asociación Son Nuestros Hijos, una organización en defensa de la maternidad subrogada.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), celebró durante la primavera de 2018 un congreso federal donde el asunto pasó a formar parte de la agenda. Entonces la conclusión fue clara: la federación decide no mantener ningún posicionamiento oficial al respecto, aclaran fuentes de la organización.

El acercamiento de Ciudadanos a la ultraderecha le está pasando factura. A las dimisiones de varios de los pesos pesados de la formación hay que sumar también las puertas que se le están cerrando, entre ellas las del colectivo LGTBI, que verán mermados sus derechos y libertades si Vox se acerca al poder y es Ciudadanos, junto al PP, quienes están permitiendo que esto suceda.

Tampoco ayuda que Inés Arrimadas llamé «fascistas de toda la vida» a los manifestantes del Orgullo de Madrid.