Nueve meses ha durado el tormentoso idilio entre Ciudadanos y Manuel Valls, el ex primer ministro francés en quien Albert Rivera vio la posibilidad de ganar Barcelona. Ciudadanos, que se vende como partido de centro, ha roto con Valls por rechazar a la extrema derecha y evitar un gobierno independentista en Barcelona.

Rivera soltó este lunes amarras con el político al que quiso aupar a alcalde, convertido en una voz incómoda que alertaba contra los pactos con las formaciones fascistas. Ese fue el principal motivo de su discrepancia, pero la gota que colmó el vaso fue el apoyo decisivo de los tres ediles de Valls a Ada Colau para ser reelegida alcaldesa. Sin su respaldo, Ernest Maragall, de ERC, sería hoy alcalde. Cs rompe con Valls y formará un grupo separado en el Ayuntamiento.

El final de la relación entre Valls y Ciudadanos contrasta profundamente con cómo iniciaron su andadura: Manuel Valls, que venía con el prestigio de haber sido ministro de Francia, fue el fichaje estrella de Ciudadanos para las elecciones municipales del 26M.

La formación naranja consideraba que Valls sería un buen candidato para repetir en el Ayuntamiento de Barcelona los buenos resultados de las elecciones autonómicas de 2017.

En abril de 2018, un año antes de poner a Valls al frente de la candidatura de Ciudadanos, Albert rivera definía con términos elogiosos a Valls.

«Es un exprimer ministro francés, de origen catalán, barcelonés de pro», «valiente, firme», «brillante y claro», «amigo de España y de Europa», «una alternativa al separatismo y al populismo en Cataluña», fueron algunos de los halagos que dedicó Rivera al Valls. El fin del romance.

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