Dos exconsellers, Jordi Turull y Raül Romeva, ocuparon este martes la cuarta jornada del juicio del ‘procés’ con interrogatorios y estrategias bien diferentes pero que han encontrado puntos comunes como el ‘no’ rotundo a la violencia en el «procés», el carácter político de la DUI y el coste cero del referéndum a los catalanes.

Turull, que fue ‘conseller’ de Presidencia en el Govern de Carles Puigdemont, entró al combate con el fiscal en varias ocasiones y aseguró que la DUI fue una «expresión de voluntad política» como consecuencia de un referéndum, declarado ilegal, que el Govern intentó «hasta el último minuto» que «fuera pactado» con el Ejecutivo central. Respondió durante más de tres horas y en castellano a las preguntas del fiscal Jaime Moreno, a quien acusó de defender un relato entorno a la violencia que «no tiene sentido» y es «delirante», ya que los ciudadanos de Cataluña son «pacíficos», todo lo contrario que la Policía y la Guardia Civil, cuya actuación el 1-O fue «desproporcionada no, lo siguiente».

Afirmó además que no se utilizó «ni un euro» del erario público para pagar el referéndum y dijo desconocer, entre otras cuestiones, cómo se pagaron las urnas, las papeletas, los dípticos o los sobres que se utilizaron el 1-O.

Por su parte, Romeva se sumó a su compañero de partido, Oriol Junqueras, y dijo ser un «preso político» y solo contestó a las preguntas de su abogado. El exconseller de Exteriores situó el «momento relevante» del proceso soberanista la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Cataluña del año 2010, pues supuso una «ruptura emocional dramática» para él y para muchos otros catalanes. Negó como han hecho el resto de acusados que hubiera violencia en el ‘procés’ y apeló a la «negociación multilateral».

DEJA UNA RESPUESTA