En general podemos decir que el Tercer Reich es un misterio en sí mismo; su génesis, sus propósitos, escapan a cualquier lógica, pero existen algunos secretos que todavía resuenan décadas después, y que nadie puede responder con certeza hoy en día.

Wunderwaffe y túneles secretos

Los intentos de Hitler de crear un arma milagrosa, la Wunderwaffe, que se suponía salvaría al Reich de la derrota, no se detuvieron hasta la mismísima rendición de Alemania en 1945. Para entonces, los alemanes habían logrado cierto éxito en cachetes, física nuclear y la creación de armas a reacción. Después de la guerra, a muchos alemanes les pareció que las promesas de los nazis de crear esa misma arma milagrosa eran solo propaganda. Pero puede que no sea así. Las fuentes originales de las que emana y reproducimos este artículo de divulgación señalan que es poco probable que los nazis construyeran túneles subterráneos de varios kilómetros con búnkeres en Austria solo por el bien de la propaganda, y hay hasta 150 instalaciones de ese tipo allí. Uno de estos complejos subterráneos, «Mountain Crystal», tiene un área de hasta 300 mil metros cuadrados.

Se supone que en tales instalaciones, además de los misiles V-1 y V-2, los alemanes estaban desarrollando armas nucleares sofisticadas. Esta versión está respaldada por el hecho de que todavía hay una mayor radiación de fondo en los túneles. Desafortunadamente, la mayoría de los documentos que podrían haber dado una respuesta clara se perdieron u ocultaron al final de la guerra tanto por los alemanes como por los aliados. Otra parte de los laberintos fue tapiada después de la guerra por orden de las autoridades austriacas, y las investigaciones y excavaciones todavía estaban prohibidas bajo el pretexto de altos niveles de radiación.

Los tesoros de Rommel y el botín en Crimea

Durante la guerra, la pérdida de grandes objetos de valor era algo común. Los tesoros de Rommel desaparecieron por completo. Oro, monedas, cuadros, todo fluyó a manos de las SS. Al parecer, el botín acabó hundido en algún lugar de la costa de Córcega. Todavía nadie los has encontrado, aunque se han organizado numerosas búsquedas en las últimas décadas.

Una historia similar ocurrió con el botín en Crimea: los tesoros supuestamente se hundieron en el Mar Negro durante la retirada de la Kriegsmarine. Todo lo que lograron encontrar más tarde fue el alijo de Ernst Kaltenbrunner y la reserva de oro del Reichsbank. Muchos de los tesoros perdidos nunca se han encontrado, tal vez porque los hombres de alto rango de las SS que sobrevivieron los tomaron después de la guerra y posteriormente lo utilizaron presumiblemente para ocultar sus identidades y legalizarlo en Europa y América.

«Ciencias» ocultas

Hay sugerencias de que el misticismo no era ajeno a Hitler, pero ¿cómo de serio era este pasatiempo?.Se sabe que Hitler prestó atención a las profecías políticas de varios tipos de oráculos. El secreto está en cuál de ellos y por qué los creyó o no. Por ejemplo, a finales de 1928, el vidente de Hamburgo Wilhelm Wulf hizo una profecía sobre la caída de Hitler e incluso predijo la fecha de su muerte en mayo de 1945. Habiendo aprendido esto, los nazis hicieron todo lo posible para asegurarse de que las «mentiras judías» de Wolfe permanecieran desconocidas para el público. Las predicciones de quién escuchó Hitler, si es que lo hizo, sigue siendo un misterio de la historia.

Tercer Reich

La muerte de Hitler

Según la versión oficial, Hitler se suicidó el 30 de abril de 1945 en Berlín. Sin embargo, posteriormente el FBI publicó documentos que describían cómo los estadounidenses estaban investigando activamente la versión de la fuga de Adolf Hitler a Argentina. El primer informe está fechado el 21 de septiembre de 1945. Los datos afirman que el suicidio de Hitler el 30 de abril de 1945 podría haberse escenificado. Según el departamento estadounidense, el líder de los nazis llegó a Argentina en un submarino. Allí fue recibido por seis funcionarios argentinos de alto rango y se le concedió refugio en un rancho del sur de los Andes, donde vivió supuestamente durante muchos años.

Los materiales también aclaran que Hitler vivía rodeado por todo un séquito de 50 colaboradores cercanos y miembros de sus familias que huyeron del Tercer Reich. Incluso se informan numerosos detalles de la vida argentina del líder nazi. Por ejemplo, el hecho de que el Führer se afeitara su famoso bigote, estuviera severamente demacrado y enfermo, padeciera asma y úlceras.

Cabe señalar que la información llegó al director del FBI, Edgar Hoover. La dirección los consideró «incompletos» y concluyó que era imposible continuar los esfuerzos para encontrar a Hitler sobre la base de esta información. Otros expertos señalan que esta versión no es tan sensacional: Al principio, el propio Stalin no creía en la muerte de Hitler. En general, no se tragó la imagen de su búnker, porque ya se sabía que la guerra se perdería en 1943.

En 1944, en una reunión de industriales alemanes con un representante de Martin Bormann, se resolvieron cuestiones específicas de la reconstrucción de Alemania de posguerra y la retirada de fondos de los aliados para necesidades futuras. Por lo tanto, durante mucho tiempo se han realizado esfuerzos para brindar oportunidades para la vida después de la guerra. Se lanzaron varios programas secretos sobre evacuación, alta tecnología, finanzas y economía, lo que hace pensar que la versión de que toda la plana mayor del Tercer Reich se suicidó de una vez es muy dudosa, además, hay que recordar que todos tenían dobles, incluido el propio Hitler, señalan algunos teóricos.