Este miércoles tuvo lugar la ratificación del resultado de las elecciones del 3 de noviembre, un proceso usualmente simbólico que este 2021 se descontroló después de que Donald Trump, que se niega a aceptar el resultado de las urnas, convocara a sus seguidores a dirigirse al Capitolio.

Durante el asalto al Capitolio, el debate fue pausado y los legisladores y altos funcionarios como el vicepresidente Mike Pence tuvieron que ser evacuados al sótano del edificio. La policía les ordenó que se pusieran máscaras antigás de máxima protección. El Capitolio está conectado a través de túneles e, incluso de un ‘metro’ especial, con otros centros del Gobierno por lo no corrieron peligro.

Cuatro personas han fallecido: una mujer alcanzada por la bala de un agente de Policía y otras tres personas en el hospital por «emergencias  médicas». Asimismo, las autoridades han informado de 14 policías heridos y 52 personas detenidas por ir armadas e incumplir el toque de queda y se han incautado armas de fuego, cócteles molotov y bombas caseras en la zona del Capitolio.

La alcaldía de Washington ha anunciado que la emergencia pública declarada este miércoles se prolongará durante 15 días más tras los graves sucesos y Trump hizo un llamamiento a sus seguidores a «mantenerse pacíficos», cuando ya la situación se había descontrolado.

George W. Bush, dijo en un comunicado que «así es como se disputan las elecciones en una república bananera» y calificó de «insurrección» el asalto al Congreso «llevado a cabo por personas cuyas pasiones han sido encendidas por falsedades y falsas esperanzas».

El Ejecutivo de Trump intervino después de más de 3 horas

Durante más de dos horas, el Ejecutivo de Trump no intervino. Solo cuando el asalto llevaba más de tres horas, Trump publicó un mensaje en Twitter en el que pedía a sus seguidores que «os vayáis a casa», aunque siguió insistiendo en que hubo fraude en las elecciones.

Cuatro muertos y 52 detenidos en el asalto de los seguidores de Trump al Capitolio de EE.UU.
Cuatro muertos y 52 detenidos en el asalto de los seguidores de Trump al Capitolio de EE.UU.

Pero ya era tarde. Los asaltantes destrozaron puertas, ventanas y cristales, irrumpieron en la Cámara de Representantes y se hicieron fotos en el despacho de su presidenta, la demócrata Nancy Pelosi. Los agentes que se encargan de la seguridad de los congresistas se vieron desbordados.

Trump volvió a llamar a Joe Biden «presidente ilegítimo» e insistió en que no acepta los resultados de los comicios a pesar de que la Justicia no le haya dado la razón en ninguno de los más de 80 recursos legales presentados por su equipo alegando fraude electoral.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, quien, según Trump, podía anular el resultado de las elecciones, algo que no está contemplado en la legislación electoral del país norteamericano, se negó a hacerlo.

Trump ha arremetido contra Pence criticando que no haya sido «valiente» para «hacer lo que tendría  que haber hecho para proteger a nuestro país y a nuestra Constitución, dando a los estados una oportunidad para certificar hechos corregidos, no fraudulentos o inexactos que se les pidió que certificaran previamente». «Estados Unidos exige la verdad», añadió en un tuit.

Los que sí cuestionaron los resultados fueron 13 senadores del Partido Republicano, una decisión que rompía con la línea adoptada por el propio partido, y que recibió durísimas críticas del propio jefe de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell.

McConnell calificó la iniciativa de movimiento destinado a «cambiar el resultado de una elección, y llevada a cabo por los perdedores», y declaró que la actuación de sus propios correligionarios, «amenaza con llevar a nuestra democracia a una espiral mortal».

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