Bautizada como «soberana», la vacuna cubana anti-covid que desarrolla el Instituto Finlay de Vacunas en La Habana no es tan conocida como sus competidoras, pero avanza a paso firme y con el orgullo de ser la única propia de América Latina reconocida por la OMS.

Pese al bloqueo económico de Estados Unidos contra la isla, se espera que para finales de este año el país caribeño esté desarrollando cuatro vacunas. Uno de estos proyectos se centra en la inmunización por vía nasal porque el virus provoca patologías respiratorias y su propagación se produce a través de las células epiteliales nasales.

De los cuatro proyectos de vacuna contra el coronavirus, de los que el más avanzado es el denominado «Soberana 01», en fase II de ensayos clínicos, aunque este mes inició también en adultos la fase I para «Soberana 02», igualmente investigada en el Instituto Finlay. En las pruebas de «Soberana 01» participan más de 700 voluntarios, y el proceso avanza por el momento sin incidentes y con resultados «alentadores», según sus responsables.

Con su experiencia en biotecnología y en desarrollo de vacunas, Cuba ensaya «su soberana «con el horizonte puesto en el próximo año. Y ya pueden adelantar que es segura. Cuba podría así garantizar la vacuna a toda su población y además proveer a los países de la región.

Cuba avanza firme con "Soberana", su vacuna anti-covid, la única de América Latina reconocida por la OMS
Cuba avanza firme con «Soberana», su vacuna anti-covid, la única de América Latina reconocida por la OMS

Ahora, la organización europea Medicuba Europa estudia la aportación de fondos para las investigaciones de la vacuna cubano contra el coronavirus. El oncólogo suizo Franco Cavalli, presidente de esta ONG, que colabora con distintos proyectos relacionados con el sistema de salud y la investigación biomédica en el país caribeño, culminó este viernes una visita en la que conoció de cerca los avances en la búsqueda de una vacuna efectiva contra el Sars-CoV-2.

Cavalli explicó en rueda de prensa que el objetivo de su viaje fue avalar la posible aportación de unos 300.000 euros (unos 350.000 dólares) para la compra de equipos de medición en sangre de los efectos de la vacuna, unos aparatos a los que Cuba tiene problemas de acceso debido al embargo de Estados Unidos. Los equipos, denominados citofluorímetros, permiten determinar cómo se distribuyen las diferentes familias de linfocitos en el organismo tras el suministro del candidato vacunal cubano.

Cuba lleva mucho tiempo exportando vacunas al mundo en desarrollo, incluidas las vacunas contra la meningitis y la hepatitis B, aunque los datos sobre ventas recientes no son públicos.

El líder revolucionario Fidel Castro respaldó el sector biotecnológico local en la década de 1980, en parte para que Cuba pudiera volverse más independiente frente al embargo comercial de Estados Unidos. Desde entonces se ha convertido en una primera línea pese a los bloqueos.

No solo «soberana»: Misión Milagro

Pese a lo que se oculta, la medicina cubana tiene un largo historial de éxitos y de cooperación internacional desinteresada. Un ejemplo de ello es la Misión Milagro u Operación Milagro, un proyecto humanitario que dio inicio el 8 de julio de 2004 liderado por los gobiernos de Cuba y Venezuela.

Su propósito es el de ayudar a aquellas personas con bajos recursos para que puedan ser operadas de distintos problemas oculares. Es un plan sanitario llevado a cabo en forma conjunta por los gobiernos de Cuba y Venezuela y que intenta dar solución a determinadas patologías oculares de la población. Es parte del plan de integración de América Latina, y se integra dentro de los programas para lograr la unidad entre los pueblos Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).

Desde su creación se han operado, gracias al desarrollo alcanzado en la medicina cubana, a millares de latinoamericanos de países como El Salvador, Guatemala, Ecuador, Colombia, Costa Rica, Venezuela, Bolivia, Argentina, República Dominicana y Uruguay, y se pretende su aplicación en otros países. Como parte de su ampliación han surgido Centros de Oftalmología en Venezuela y Bolivia con personal, equipos y recursos cubanos.

En los centros donde se alojan los pacientes en Cuba son atendidos por médicos, trabajadores sociales o estudiantes universitarios que brindan parte de sus vacaciones para dedicarlas a esta labor de solidaridad.

Parte de esta obra es contada por aquellos que la vivieron en el libro de Katiuska Blanco, Alina Perera y Alberto Núñez, Voces del Milagro.