El nombramiento de un militar en proceso de retiro para encabezar la Guardia Nacional ha reavivado las críticas hacia este nuevo cuerpo que ha de abatir la ola de violencia de México, que cerró 2018 con un fatídico récord de 33.369 asesinatos.

El presidente y principal impulsor de la Guardia Nacional, Andrés Manuel López Obrador, anunció este jueves en su conferencia matutina que comandará este nuevo organismo Luis Rodríguez Bucio, general en proceso de retiro de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Lo acompañarán en el encargo -como parte de la Coordinación Operativa Institucional- otro general del Ejército, Xicoténcatl de Azolohua Núñez, el contralmirante de la Secretaría de Marina Gabriel García y la comisaria de la Policía Federal Patricia Rosalinda Trujillo.

Este cuerpo generó gran polémica porque la oposición y organizaciones defensoras de derechos humanos consideraron que perpetuaría la presencia de militares en las calles.

El Ejército y la Marina realizan tareas de seguridad pública desde que el presidente Felipe Calderón (2006-2012) emprendió una guerra abierta contra el narcotráfico, y han sido acusados de cometer violaciones a los derechos humanos y de, con su combate frontal al crimen organizado, causar más violencia.

La Guardia Nacional y la reforma constitucional para su creación fue finalmente aprobada por gran mayoría -463 votos en favor y uno en contra- pero con varios cambios.

Se estableció que tendría un carácter civil, una dirección policial y los militares solo participaran en ella durante cinco años, para luego regresar a los cuarteles.

No obstante, con el anuncio de este jueves, López Obrador reafirma una decisión unilateral que ya había anticipado, poniendo un militar -aunque casi jubilado- al mando de este importante organismo que tendrá alrededor de 80.000 elementos y cuyo costo solo el primer año rondará los 20.000 millones de pesos (unos 1.060 millones de dólares).

El comandante de la Guardia Nacional tiene 45 años en activo, un doctorado en Defensa y Seguridad Nacional y hasta ahora era presidente del Consejo de Delegados de la Junta Interamericana de Defensa (JID) en la OEA, en Washington.

«Tiene alta especialización en temas militares, pero sin preparación formal en materia policial», dijo a Efe el coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana, Ernesto López Portillo.

Lamentó que esta Guardia Nacional y «de proximidad» tenga en la cúpula «un perfil estrictamente militar».

Una opinión que comparte la directora Ejecutiva de Amnistía Internacional México, Tania Reneaum, quien señaló a Efe que el concepto de «militar en retiro» no es más que una «floritura».

El escenario también es preocupante por la imagen que dibuja sobre el presidente y líder del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), capaz de tomar decisiones más allá del consenso logrado por los partidos.

Pese a las críticas en México, la Guardia Nacional cuenta con el respaldo de la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, quien suscribió esta semana un acuerdo de colaboración con el Gobierno para asesorar al nuevo cuerpo en materia de derechos humanos.