Este miércoles, el escritor y periodista Daniel Bernabé ha publicado en «Actualidad RT» un artículo para dar su opinión sobre una columna publicada el 9 de octubre en un periódico suizo en la que el economista alemán Friedrich L. Sell se pregunta si España es un Estado fallido.

Según Bernabé, «España no es un Estado fallido, quien es absolutamente fallida es su derecha, su derecha política, mediática y judicial».

Sell insiste en su columna es que el FMI debe intervenir las cuentas españolas para que el dinero del fondo de reconstrucción de la UE no sea gestionado por el Gobierno. El periodista explica que eso no es posible porque la UE ya llegó a un acuerdo en su cumbre de julio, donde el grupo encabezado por España e Italia consiguió que ese dinero no estuviera sujeto a recortes previos sino a programas concretos presentados por los Gobiernos de cada socio europeo.

«Parece que los neoliberales añoran el totalitarismo de mercado que arrasó la soberanía nacional la década pasada», señalaba Daniel Bernabé.

El escritor considera que «el problema para este economista es el mismo que para la oposición de derechas: no soportan al Gobierno democráticamente elegido, una coalición entre el PSOE y Unidas Podemos que podríamos encuadrar en la socialdemocracia que se puso en funcionamiento apenas tres meses antes de que se desatara la pandemia».

Según explica Bernabé, es cierto que España arrastra una serie de problemas de índole estructural desde hace una década, justo los que crearon los recortes impuestos por la UE, y una crisis de régimen político que se derivó del descontento popular con esas medidas. La aparición de nuevos partidos como Podemos lo que hizo fue reflejar esa tensión y poner una nueva al descubierto: en España, para sus sectores reaccionarios, el voto de sus ciudadanos no cuenta. Así lo hizo saber el partido ultraderechista Vox que llegó a calificar de ilegítimo al Gobierno en el debate de investidura. Fueron muchos y poderosos resortes los que se pusieron en marcha para evitar un Gobierno de coalición de la izquierda, algo que no sucedía desde la II República en los años 30 del pasado siglo.

Y recuerda cómo durante las semanas más duras de la pandemia toda la derecha emprendió una brutal campaña para intentar la ruptura de esa coalición o la dimisión del Ejecutivo pero no lo consiguieron. Asimismo, considera que la campaña de la oposición de derechas está llegando tan lejos que están utilizando la figura del rey Felipe VI en su beneficio, intentado crear la narrativa de que existe algún tipo de conspiración secreta por parte del Gobierno contra la monarquía.

«Desde septiembre el huracán político se ha centrado en la Comunidad de Madrid, gobernada por una coalición de derechas constituida por el jefe de la oposición nacional, Partido Popular, más un pequeño partido de centro-liberal, pero que cuenta con el apoyo de los ultras. Madrid, desde hace 25 años en poder de la derecha, ha sido el experimento neoliberal más grande del continente. Pese a que sus servicios públicos y sanitarios hacen todo lo que pueden, el modelo de gestión derechista que los privatizó y recortó, se ha demostrado caótico e ineficiente, como una bicicleta a la que alguien quitó los pedales confiando en que el terreno siempre fuera cuesta abajo» continua.

El escritor y periodista señala que: «España es un país acuciado por múltiples problemas, algunos provocados directamente por la pandemia, otros provenientes de la crisis mal resuelta de la pasada década, como otros tantos países de su entorno. Pero desde luego está a años luz de ser un Estado fallido, le pese a quien le pese, incluidos algunos políticos, jueces y dueños mediáticos, tan patriotas otras veces pero tan raudos a manchar el prestigio nacional con tal de tumbar a un Gobierno progresista que no es de su agrado».

«No digan Estado fallido, hablen de una derecha con un liderazgo débil y errático, tutelada por los ultras, que carece por completo de la más mínima visión de Estado. No digan Estado fallido, hablen de jueces y dueños del poder económico y mediático que piensan que su opinión vale más que el voto de 47 millones de personas. No digan Estado fallido, hablen de esos millones de españoles que fueron un ejemplo mundial de comportamiento cívico en la primera ola de la pandemia. Quizá así estén hablando del país real, y no de ese otro, más cercano a las catacumbas del franquismo, al que a algunos les gustaría volver», ha zanjado Daniel Bernabé.