Por Ricard Jiménez

La prensa conocida como alternativa surgió con fuerza durante la pasada crisis. La mayoría se perdió por el camino, pero Nueva Revolución de la mano de Javier F. Ferrero, siguió llevando a cabo un proyecto, sin apenas recursos, pero con rigurosidad y ‘militancia’, como lo define Daniel Seixo, al que hemos podido entrevistar y que desde ayer es el nuevo director del medio. Seixo es un escritor voraz e incontenible, que algunos conoceréis por sus innumerables trifulcas en las redes sociales en defensa de todo aquello que se adhiere a los derechos humanos y sociales. Nadie mejor que un periodista surgido del descontento y la lucha para tratar, además del futuro de Nueva Revolución, el contexto actual donde se encuentran estos medios y la libertad de prensa desde la precariedad.

 

¿Cómo y para ocupar ‘qué’ espacio surgió Nueva Revolución?

Quizá esta pregunta la podría mejor el hasta ahora director, Javier F. Ferrero, pero es cierto que todos los que hemos trabajado junto a él hemos aprendido mucho y tenemos claros los valores de este proyecto. Nueva Revolución nació en diciembre de 2014 como un espacio de encuentro para distintas opiniones políticas en el que prima la conciencia social. En definitiva, es, ha sido y seguirá siendo un lugar de denuncia para las injusticias políticas, sociales, medioambientales y humanas. Nace como fruto directo del movimiento de los indignados, del 15M. Es decir, del caldo de cultivo del descontento y la participación social en la vida política, pero no de Podemos. Del mismo modo también es destacable observar que ya no seguimos la línea que ha seguido todo eso, pero venimos de eso, de ciertas cosas que sobrevolaban a esa indignación y rabia. Nace como una forma de participación directa del pueblo. Al fin y al cabo, Nueva Revolución es pueblo y debe escribir por y para el pueblo. Sé que esto puede sonar a eslogan barato para mucha gente, pero para nosotros es un principio irrenunciable y ese es el lugar que queremos ocupar. Nosotros lo definimos como periodismo combativo, de calle, en el que cualquier obrero y cualquier persona que por la mañana sale a la calle a trabajar pueda ver en nosotros un espacio amigo, una mano que sepa que no lo va a traicionar ni a dejar solo.

 

Es cierto que el medio se creó a finales de 2014, de forma totalmente independiente, pero aún así en el primer período llegó a estar nominado varias veces en distintos certámenes. ¿Qué sucedió después de esto?

La pregunta es bastante compleja, ¿Qué le sucedió a Nueva Revolución o a la sociedad y al periodismo en general? Por un lado, a Nueva Revolución no le ha sucedido nada, hemos seguido trabajando como desde el principio, hemos seguido contando con una línea básica y centrada en los valores básicos de la izquierda. Claro que han existido vaivenes, personas que llegan, personas que se van, pérdidas y repuntes de interés por participar, pero en este tiempo hemos seguido una línea ascendente. Creo que las cosas se han hecho mejor y el contenido de Nueva Revolución ha ido mejorando con el tiempo. Por otro lado, no hay que ser hipócritas, no lo fuimos cuando estuvimos cerca de ser premiados y tampoco lo seremos ahora. En aquel momento la gente de la izquierda independiente, los medios independientes en algunos puntos eran aceptados, era una forma de canalizar todo ese descontento, una forma de poner la miel del sistema en nuestras bocas, pero todo eso ya ha pasado. Estamos en una etapa social muy distinta. Ya no estamos en aquel 2014 y ahora peleamos a la contra. Nuestro mayor galardón es seguir igual, son nuestros lectores, el ánimo, el poder haber ayudado a paliar injusticias y ese será siempre nuestro mayor galardón.

A pesar de que, en cierto modo, y durante un breve lapso, esto sirviera para canalizar el descontento, a la larga, ¿este camino lleno de escollos refleja la falacia de la libertad de prensa y de comunicación?

Es bien cierto que el camino está lleno de escollos en los que en algunos momentos nos hemos visto traicionados, en otros momentos hemos visto las entrañas del poder de esto que venimos a llamar la empresa periodística. Es, a mi parecer, que en este concepto es donde se encuentran la mayoría de los problemas, pero es indudable que todo seguirá igual. ¿Libertad de prensa? Desde occidente siempre se nos llena la boca al hablar de libertad de prensa, pero yo me pregunto ¿Qué libertad puede tener un periodista que es incapaz de conseguir un salario digno? ¿Qué libertad puede tener un periodista que debe seguir callando si quiere seguir trabajando? No hace falta que exista un comisario supervisor, hoy en día todo periodista sabe lo que tiene que decir y lo que no puede decir si quiere seguir trabajando en los medios generalistas. Siempre me ha llamado la atención lo fácil que es hablar de lo que sucede en Venezuela o primeras páginas con supuestos atentados contra libertad de prensa, pero es mucho más sencillo callar cuando el periodista español es el que tiene la losa de la precariedad sobre su cabeza o que directamente recibe presiones de la clase política. Cada uno tendrá que sacar sus propias conclusiones, pero lo único que podemos garantizar es que en Nueva Revolución hay libertad y es en lo que trabajaremos cada día.

 

Es cierto que el Javier F. Ferrero deja el listón muy alto y cede el testigo después de cinco años. ¿Qué cambios se esperan a partir de ahora? ¿Algún adelanto, novedad o sorpresa?

Va a ser difícil estar a la altura de Javier. Yo sé que quién lea esta entrevista tendrá en su mente nombres de periodistas mucho más conocidos o populares, pero deberían apuntar el nombre de Javi, porque para mi el buen periodista es el que sacrifica mucho. El que sacrifica oportunidades laborales, sacrifica parte de su vida personal, sacrifica partes de ocio para ofrecer un periodismo digno a sus lectores. En eso, la trayectoria de Javi es impecable. Va a ser un duro desafío estar a la altura. En cuanto a cambios… La verdad es que tenemos muchas cosas preparadas. Creo que es el momento de que Nueva Revolución de un paso al frente y arriesgue. Vamos a arriesgar mucho, porque somos un medio que carece de recursos materiales, que saca trabajo de la nada.

 

¿Cuál es la línea que seguirá Nueva Revolución?

Yo llegué en 2016 a Nueva Revolución y desde entonces he sabido a que me enfrentaba y esto mismo es lo que tratamos trasladar a la gente que se suma al carro. El premio es muy grande, ya que nosotros queremos hacer periodismo de verdad, periodismo comprometido y para eso la clave es acércanos a la lucha de clases. Muchos cuando nos oyen decir esto nos dicen “eso no es periodismo el periodismo debe ser neutral”, pero eso no es más que una mentira, el periodismo siempre es partidista. Existe el periodismo burgués o el periodismo proletario. Quizá en otro momento pueda existir otro tipo, pero no ahora, no en este sistema. No vamos a engañar a nadie, vamos a seguir una línea muy obrera, sindicalista, de diálogo con distintas militancias y empezar a mostrar internacionalismo periodístico. Ese va a ser nuestro camino. Estas son las líneas generales que puedo adelantar a nuestros lectores. Quienes nos siguen sabrán lo que tenemos entre manos.

 

¿Es viable? ¿Existen posibilidades reales para un tipo de periodismo ajeno al hegemónico burgués?

Sí, es viable. Sé que quizá esto suene extraño dicho desde un medio tan pequeño, pero existe un periodismo ajeno y es viable. Ahora bien, esto no depende solamente de nosotros. Depende desde las personas que están leyendo esta entrevista y depende de las personas que confíen en nosotros. Es difícil, es como decir ¿existe comida más allá del McDonald’s o tiendas más allá de los centros comerciales? Existen. Hasta ahora nos hemos acostumbrado a una vida muy cómoda, de no sacrificar parte de esa comodidad para apoyar otro tipo de consumo. Yo soy el primero que cabalga contradicciones en este campo, porque estamos en un sistema capitalista y por mucho que nos definamos con otra ideología… Tenemos que vivir aquí. Estamos andando por el infierno y queda mucho para llegar a ese sistema soñado, pero yo pediría a toda esta gente que se informe en otros medios. No me refiero solamente a Nueva Revolución. Tenemos a Kamchatka de nuestro gran compañero Pablo, tenemos muchos otros medios, tenemos medios de otros países y creo que es fácil sacar un segundo al día para informarnos desde otras alternativas periodísticas. No solamente por nosotros, si no por todos. Para que esto suceda nosotros también necesitamos más recursos económicos. Uno de los retos de Nueva Revolución ahora mismo es encontrar la forma de hacer periodismo de calidad y retribuir ese periodismo. Este es uno de mis grandes desafíos en la dirección, encontrar esa viabilidad. Hasta ahora todos saben que ha sido un periodismo militante y yo solamente puedo tener palabras de agradecimiento para todos. Son 4 años que yo también llevo escribiendo de este mismo modo y sé el sacrificio que esto conlleva. Es un compromiso y por ello voy a trabajar para que más temprano que tarde Nueva Revolución pueda ser viable. Yo desde aquí hago un llamamiento a apoyarnos entre todos, a echarnos una mano. Son tiempos complicados, sobre todo en tiempos de crisis, pero asumí este papel y no me queda más que seguir remando.