Multinacionales como Nestlé, Danone o Coca-Cola son grandes depredadoras de agua con sus extracciones industriales e intentan «pintar de verde» una actividad dañina para el medio ambiente.

Por ejemplo, Volvic, marca de Danone, está acusada de poner en peligro los recursos hídricos. Pero mientras la multinacional promete nuevas inversiones para reducir sus extracciones de agua de cara al verano, el proyecto educativo “Un pastor en mi escuela” es una estrategia de las acciones aparentemente ecológicas de Danone.

Mediapart, socio editorial de infoLibre, ha tenido acceso al contrato de colaboración entre Danone y el Parque Natural Regional de los Volcanes de Auvernia de casi 400.000 hectáreas. En el contrato, ratificado en diciembre de 2020 y que tiene validez de un año, el parque natural «se compromete a no dañar la reputación de Danone Eaux y, más ampliamente, del grupo Danone y sus filiales».

Además, debe abstenerse de “comunicar externamente temas que puedan tener un impacto en el negocio o la reputación de Danone Eaux sin compartir primero el contenido con Danone Eaux”. Uno de los principales problemas del parque son las repetidas sequías, que están dañando el ecosistema del departamento y de las que Danone es en parte responsable, por lo tanto el objetivo no es proteger el medio ambiente como quieren hacer ver.

Danone, Coca-Cola, Nestlé… Las multinacionales intentan “pintar de verde” su depredación de agua
Danone, Coca-Cola, Nestlé… Las multinacionales intentan “pintar de verde” su depredación de agua

Esta cláusula del contrato podría traerle problemas al consejero departamental del Puy-de-Dôme que preside el parque regional, Lionel Chauvin, al ser el encargado de “definir la gestión de los recursos hídricos de la Chaîne des Puys”, un tema por el cual puede tener que tratar las cuestiones relacionadas con las extracciones de agua de las empresas industriales, incluida Danone.

Danone ha tratado de restarle importancia a la cuestión: “Se trata de una cláusula habitual en este tipo de contratos que no impide en absoluto que el sindicato mixto del Parque Natural Regional de los Volcanes de Auvernia se exprese”. «Si se produjera una crisis susceptible de tener un impacto en la reputación de una de las partes o del grupo Danone […], los respectivos dirigentes de las partes entrarán en contacto rápidamente para examinar, evaluar y gestionar la crisis y encontrar una forma mutuamente satisfactoria de afrontarla» añade.

La empresa destaca además sus logros en favor del medio ambiente como la instalación de colmenas en el impluvio, que permite medir la calidad ambiental de la flora mediante el polen recogido, o la creación de una reserva regional de 60,5 hectáreas, que alberga 15 especies y más de 500 individuos hibernantes.

Chauvin ha podido beneficiarse de la generosidad de la empresa ya que Danone ha desembolsado 200.000 euros en diez años, es decir, alrededor del 0,2% de su facturación en Volvic, para apoyar acciones de protección del milano real, el ave que flanquea todas sus botellas de plástico, según la LPO.

El director del Conservatorio de Espacios Naturales de Auvernia (CEN), quien tampoco le hace ascos a la generosidad de Danone, admite a Mediapart que los diversos proyectos que cuentan con el apoyo del Cepiv, representan “obviamente” un “riesgo de respaldar el lavado de imagen verde”.

Nestlé Waters tampoco es ajena al lavado verde y a la búsqueda de influencias. Al igual que Coca-Cola y Danone, la empresa participa desde hace 25 años en la campaña nacional “Gestos limpios”, cuyo objetivo es “sensibilizar al público” en la “lucha contra los vertidos ilegales”. Algo cómico si consideramos que We Report en Libération ha revelado de la existencia de vertederos ilegales en terrenos de Nestlé, en los Vosgos. La empresa tenía conocimiento de nueve vertederos ilegales de residuos plásticos en sus instalaciones, tal y como ha admitido un alto directivo de la filial de Nestlé.

La contaminación masiva del suelo representa un riesgo potencial para las capas freáticas de las que procede el agua de Vittel, Hépar y Contrex, y los medios acuáticos de esta región. La Vigie de l’eau, asociación de Vittel, se presenta como “independiente” y es sospechosa ante la Justicia de haber incurrido en interés ilegal en beneficio de la multinacional. Se cuestiona la financiación por parte de Nestlé de la asociación, en el momento del nacimiento de ésta, por importe de 300.000 euros, y de su participación en el proceso de gestión local del agua.

En octubre de 2018 se montó una exposición temporal titulada “Aguas subterráneas para proteger” por parte de La Vigie de l’eau en colaboración con Agrivair, una filial de Nestlé Water, exposición que recibió 17.260 euros de Nestlé, según reconoce la multinacional a Mediapart y que explicaba a los visitantes, entre otras cosas, que el agua mineral, “protegida de forma natural, no pasa por ningún tratamiento a diferencia del agua del grifo».

La empresa suiza también lleva a cabo proyectos con varias asociaciones de los Vosgos que promueven la “jardinería sin pesticidas” para garantizar la calidad de su agua y demostrar su preocupación por el medio ambiente.

En los estatutos de la asociación Les Jardiniers de l’Épine, situada frente a la planta de embotellado y que tiene a Nestlé Waters Vosges y Agrivair como “colaboradores”, consta que su vinculación con la multinacional tiene un carácter ético: “Nestlé Waters ha prestado y seguirá prestando su apoyo a todas las actividades, incluidas las asociaciones, relacionadas con la preservación de los recursos hídricos o la revitalización de la región de los Vosgos”.

El modus operandi de Coca-Cola es mucho menos discreto. La Camarga se ha convertido en un importante escaparate de su operación global de desminado, denominada “Replenish” (llenar) . Este programa pretende “devolver a la naturaleza el 100% del agua utilizada” en el mundo por Coca-Cola para producir sus decenas de marcas de bebida, un objetivo que se habría alcanzado en 2017, según la empresa.

De 2015 a 2020, Coca-Cola fue uno de los principales socios privados de una operación a gran escala llevada a cabo en el emplazamiento de los estanques y marismas de las salinas de la Camarga, un espacio de dunas y estanques dañados tras décadas de producción de sal, sinónimo de artificialización del terreno, que debía ser reconectado a las redes naturales de agua dulce.

Durante cinco años, el Parque Natural Regional de la Camarga, la Sociedad Nacional de Protección de la Naturaleza (SNPF) y el instituto de investigación Tour du Valat recibieron financiación de Coca-Cola, canalizada a través del WWF, para llevar a cabo este trabajo. Los resultados fueron aplaudidos a nivel local después de que WWF considerase que había cumplido su objetivo devolviendo a la naturaleza más de 1.700 millones de litros de agua dulce al año gracias a importantes obras hidráulicas.

WWF sólo financió una parte de los trabajos de reconexión hidráulica realizados, del resto se encargaron la Agencia del Agua, la región y el programa “Life + MC Salt” de la Comisión Europea, que inyectó casi 1 millón de euros en la operación en 2010, cuatro años antes de la llegada de Coca-Cola.

Coca-Cola calcula necesita una media de 1,2 litros de agua para producir un litro de bebida (sin contar el agua utilizada para producir los ingredientes utilizados en la producción, como el azúcar).

Jean-Jacques Bravais, director administrativo y financiero del Tour du Valat, estructura reconocida en todo el mundo por su conocimiento de los humedales, reconoce que las empresas son a la vez parte del problema y parte de la solución y asegura que un contrato como el firmado por Danone con el Parque Regional de Auvernia sería impensable: “Nunca hemos tenido este tipo de cláusulas, de lo que podemos hablar públicamente. No se aprobaría. Sería un motivo inmediato para romper la relación con el patrocinador”.

Las actividades de 2015 de la Tour du Valat da una idea de las partidas de gasto que cubre la compañía; 130.000 euros se dedican a “seguimiento científico” y “análisis de la calidad del agua”, 78.000 euros a trabajos de “conexiones hidráulicas” o 7.000 euros a la financiación de “instrumentos de comunicación”.

Sin embargo, la presencia de la multinacional irrita a algunos actores locales. “Este tipo de asociación me plantea un problema porque Coca-Cola utiliza nuestro territorio para lavar su imagen”, señala un concejal de un pueblo próximo al parque.

“Su financiación sigue siendo más bien anecdótica en comparación con todo lo que gastan las autoridades públicas o las asociaciones medioambientales. Para Coca-Cola, es una campaña publicitaria de bajo coste para un proyecto que se habría llevado a cabo de todos modos, incluso sin ellos”, señala un activista medioambiental.

El dinero gastado por la empresa estadounidense se recuperan en gran medida con la mejora de su imagen. WWF apoya el comunicado de la multinacional en el que señala que el proyecto habría “permitido, tras cuatro años de trabajo, devolver a la naturaleza más de 10.000 millones de litros de agua dulce”, un cálculo muy cuestionado ya que una investigación en 2018 del periódico online estadounidense The Verge revelaba que Coca-Cola habría “exagerado enormemente sus resultados relativos al agua”.

Fuente: infoLibre

1 Comentario

  1. Esas transnacionales han causado escasez de agua, carencia de la misma y conflictos sociales como consecuencia… ahora pretenden construir una imagen social que no es verdadera.

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