El que fuera delegado del Gobierno en Catalunya Enric Millo ha declarado este martes como testigo en el juicio del procés, donde ha respaldado las tesis de la Fiscalía para acusar al Govern del delito de rebelión. Millo ha descrito un «clima de violencia» contra la Policía durante la celebración del referéndum del 1-O, aunque ha caído en varias contradicciones a lo largo de su intervención.

La «trampa del Fairy» que no aparece en los informes policiales

La alusión a la violencia durante aquel día que más ha sorprendido ha sido lo que el propio millo ha llamado «la trampa del Fairy», a la que habrían acompañado las «artes marciales» empleadas contra los agentes. Esa «trampa» habría consistido, según el testimonio de Millo, en rociar el suelo con el famoso lavavajillas para que los policías cayeran al suelo y, así, «patear» sus cabezas.

En los informes de la Policía Nacional y Guardia Civil –en los que se recogen los incidentes en cada uno del centenar de colegios electorales en los que intervinieron– se hacen alusiones a lanzamientos de piedras, agentes lesionados, resistencia pasiva –»murallas humanas»–, incluso a bloqueos de puertas con la colocación de «retroexcavadoras» y «carros de la compra y de bebés» para impedir la labor de los agentes. Pero no hay rastro alguno de esa «trampa del Fairy» ni ninguna otra técnica que consistiera en hacer resbalar a los agentes para «patear» la cabeza de ningún policía. 

De «artefactos incendiarios» a «artefacto incendiario»

El exdelegado del Gobierno también ha hablado de «artefactos incendiarios», en plural, durante su intervención. Pero ha tenido que reducir la referencia a un único «artefacto incendiario», el encontrado en Igualada (Barcelona), tras las preguntas del abogado de Jordi Cuixart, Benet Salellas.

«Creo que hablamos»

Millo también ha afeado al exconseller de Interior Joaquim Forn que le dijera en una reunión que tuvo lugar en  julio que iban a «garantizar que la jornada electoral se» desarrollase «con total normalidad», en referencia al 1-O. Tras ello, ha asegurado que no siguieron hablando, pero el abogado de Forn, Xavier Melero, le ha recordado que durante la celebración de la consulta –es decir, tres meses después– intercambiaron varios mensajes a través de WhatsApp.

«Creo que hablamos», ha sido su respuesta.

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